Ambara Baratawidjaja nació en Indonesia, en el seno del linaje real del Sultanato de Majapahit, con orígenes que se remontan al año 400 y cuya influencia cultural se extendió desde Bali, Java y Sumatra hasta el milenario complejo templario de Angkor Wat, en Cambodia.

En su formación personal combinó lecciones de la milenaria técnica del batik con buceo entre corales, ser profesora de escuela dominical con el tenis, y estudiar medicina hasta lograr con altas calificaciones titularse de médico y obtener una maestría en Salud Pública, muy afín a su vocación solidaria.

Inquieta y multifacética, acoge como persona, con la misma intensidad con que absorbe como viajera, lo que hay en el mundo, integrando personas y sus lugares y dejando, a su paso, una estela de obras colectivas en lo social y de calma reflejada en cada uno de los temas que aborda.
A los ocho años obtuvo el 4to. lugar en un concurso internacional de dibujo en los Estados Unidos, un importante incentivo para  ingresar al mundo del arte a través del milenario Batik, para continuar con la cerámica y la pintura al óleo. Pero es en 1984 cuando encuentra el medio para expresar las armonías de lo visto y vivido, agregando la reflexión a su naturaleza constructiva y apasionada: el pincel chino, una forma de acuarela que permite fuerza y delicadeza, según se aprecia en sus olas, templos y palafitos.

Estudió pincel clásico, lineal, y la filosofía que sustenta este arte, con el Maestro Chaw I Chow, en Yakarta. En Kuala Lumpur, el Maestro Chong Cheng Chuan  la instruyó en el estilo libre, para continuar con la especialidad de
paisajes bajo la dirección del Maestro Chong Buck Lee.  Años más tarde, un afortunado encuentro con el afamado Maestro Lu Shan Yun, en Bangkok, la lleva a entablar un diálogo de pinceles en el que exploraron todas las
técnicas anteriores, permitiéndole fusionarlas y descubrir su inusual estilo.

Fuente: Proviarte.cl