“Nos hemos encontrado con una mujer íntegra que recupera toda una historia y su familia la buscó siempre”, aseguró Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, al presentar a Adriana, la joven 126 en recuperar su identidad.

“Ayer me llamaron, pensé que era una llamada cualquiera, pero me dicen que llamaban de la Conadi. A partir de ahí empecé a sospechar lo que podía llegar a ser. Me puse muy pero muy ansiosa”, contó Adriana, hija de Violeta Graciela Ortolani y Edgardo Roberto Garnier.

Bastante relajada a pesar de confesar que se encontraba “en shock” desde que recibió la noticia, aseguró: “Estoy feliz, feliz es la palabra. Llena. Esa pieza del rompecaebzas. No solo una pieza, sino que se armó otro rompecabezas con mi nueva familia. Se me completó la vida”.

“La sensación fue muy distinta, de pensar que había sido abandonada, vendida, no deseada, y de vivir con eso, que tampoco sabía si era cierto, a sentir que fui una persona muy querida, que lo soy, muy deseada, muy buscada y que tengo una familia hermosa. Y una abuela. Con cuarenta años tengo una abuela y es una genia. Ya la quiero”.

“Estoy medio en shock, no entiendo nada”, confesó sobre por qué se animó a estar en la conferencia de prensa. “Esta vez, no pudieron. El amor es más fuerte que el odio. Siempre”, manifestó.

Antes de que hablar la joven, Estela leyó el comunicado de Abuelas en el que contó la historia de sus padres, quienes permanecen desaparecidos. Su madre, Violeta Ortolani, nació en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1953 y su padre, Edgardo Garnier, nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 7 de agosto de 1955.

Ambos militaban en la FAEP (Frente de Agrupaciones Eva Perón) y compartieron militancia en Montoneros, donde ella era llamada “La Viole” y él “La Vieja Bordolino” o “El Viejo”.

Violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976, en el Barrio La Granja, en La Plata, embarazada de 8 meses. Edgardo fue secuestrado el 8 de febrero de 1977 en La Plata. Al hijo o hija, cuyo parto estaba previsto para enero de 1977, iban a llamarlo Marcos, Enrique o Vanesa.

Fuente y foto: Tiempo Argentino