Mañana se estará festejando el 3er aniversario de aquel 10 de diciembre de 2014, día en que se izó por primera vez la Wenufoye (Bandera Argentina) en el mástil de la plaza San Martín, junto a la bandera Neuquina y Argentina.

Aquella jornada para los mapuches comenzó a las seis de la mañana, con un nguillatún en la costanera del Lácar. Desde allí, al promediar la mañana se trasladaron en compacta columna hasta la plaza principal, que integra el “centro cívico” junto con el palacio municipal y la histórica intendencia del Parque Nacional Lanín. La marcha se hizo portando dos grandes banderas, una Argentina y la otra mapuche.

La ceremonia guardó relación con el sentido de circularidad que domina la cosmovisión de ese pueblo nativo. Ingresaron a la plaza para izar primero las banderas Argentina y del Neuquén, ubicadas al oeste, para luego seguir hasta el este donde aguardaba el mástil reservado a la wenufoye. Luego completaron el círculo hasta quedar frente al palco, donde se sucedieron los discursos.

Hubo varios oradores, entre ellos el lonco Curruhuinca, Ariel Epulef, quien dijo que “izar la wenufoye era necesario y hoy es un hecho; los mapuches ya no estamos escondidos”.

Afirmó que “nosotros no queremos avasallar, no queremos ser un estado distinto del argentino, pero queremos que se nos reconozcan derechos que como pueblo originario nos están consagrados en tratados internacionales, en la Constitución Argentina, en la Constitución del Neuquén y en la Carta Orgánica de la ciudad. Hoy estamos abriendo camino para quienes vienen detrás”, dijo, en alusión a los alumnos de numerosas escuelas rurales de parajes mapuches que también se hicieron presentes en la plaza.

A su turno, el intendente Fernández dijo que este acto fue posible merced a la comprensión de que “somos un país plurinacional”, y a que “este gobierno (en referencia al peronismo) ha puesto en marcha un proyecto de inclusión, de reconocimiento y recuperación de derechos…”.

Añadió que “por 150 años nos han vendido el mito de la homogeneidad, pero aquí no hay secesión; izar la bandera mapuche no es una afrenta a nadie, es reconocer que nos une la diversidad en un mismo espacio. Este es el desafío: pasar de la letra de la ley a los hechos, a la construcción de una vida cotidiana en diversidad, que es terminar con la invisibilización de un pueblo y reconocernos todos en un mismo territorio: Argentina, provincia del Neuquén, puel mapu…”.