Mientras la empresa Expreso Los Andes sigue presionando por un boleto cercano a los 18 pesos, un fuerte aumento en las tarifas sociales y la quita del boleto estudiantil de fin de semana y vacaciones, aún no hay definiciones de lo que pueda ocurrir hoy en el Recinto.

Los empresarios confían en una posición más receptiva a sus intereses en el bloque de Cambiemos.

Es claro que no es fácil argumentar en contra cuando se acompañan todos los tarifazos del Gobierno Nacional, luz, gas y combustibles incluídos.

En el otro extremo, el Bloque de Unidad Ciudadana para la Victoria (o FPV), mantiene una histórica confrontación con la empresa, respaldada en un duro control cuando eran gobierno, fuertes denuncias en los últimos dos años y una juntada de más de mil firmas para que el boleto no pase a 18 y no se barra el Boleto Estudiantil.

A tal extremo llega este enfrentamiento que la Empresa denuncia al FPV de ponerla al límite de la quiebra, de “manchar su buen nombre y honor” y “de las agresiones que puedan sufrir choferes y colectivos”, como muestran las fotos que acompañan esta nota.

En un lugar más incómodo, el MPN, que ve cómo se le escapan por derecha sus votos a la moda Pro, y cómo migran sus bases hacia un peronismo que ven más cercano a su voto popular.

Se sabe que los llamados de las empresas metiendo presión son agotadores, pero saben que no pueden volver a dejar pasar un tarifazo. ¿Qué hará cada uno? La Empresa mete presión al oficialismo del MPN, confía en el voto Pro y denuncia al FPV para dejarlo solo con un 9 a 2 en la votación y un boleto cerca de los 18 pesos.

El Pro, nada. Está claro que está “con el cambio”. Y los empresarios ahí están cubiertos. ¿Se habrán tomado un colectivo alguna vez?

El FPV tiene dos opciones: o vota en contra, “queda bien” para la tribuna, o logra convencer de algún “impuestazo” (¿otra vez al casino?, ¿estacionamiento medido?) que amortigüe el aumento a una cifra cercana a la actual, sin borrar los Boletos Sociales.

El MPN tiene la más difícil. Gobernar mientras se le diluye el electorado y mientras la presión de la Empresa es agobiante.

Lo cierto es que el año pasado casi se borra el estudiantil de fin de semana y los estudiantes se movilizaron al Concejo. El boleto se quedó ahí, y un concejal del Pro acusó al FPV de “llevar a los pibes a hacer “quilombo”.

En diciembre del 2016 se votó 9 a 2 el pedido de la Empresa, por más que patalearon los del Bloque Peronista.

Este año, tras las elecciones que le dieron un fuerte respaldo a Cambiemos en nuestra ciudad, el combustible aumentó 2 veces más. ¿Qué va a pasar? Todo indicaría que se va a votar el aumento cercano a los 18 pesos que ingresó la Empresa.

El FpV presentó una propuesta con algún “impuestazo” al casino para sostener el precio y los boletos sociales.

¿El gobierno? ¿Brunilda? ¿Saloniti? aún debate entre estas posturas.

Mientras, los pasajeros esperan…