El aumento en el precio internacional del petróleo (supera los 60 dólares el barril) más la devaluación del peso frente al dólar, son factores suficientes para indicar que es inminente otro ajuste al alza del precio de los combustibles en Argentina, que se ubicaría entre 2 y 5 por ciento.

El 1° de diciembre pasado, YPF, dueña del 55% del mercado de combustibles en el país, aplicó aumentos de 6% promedio en las naftas y el gasoil en todo el país.

Durante 2017, el litro de nafta súper aumentó un 32,6%, el de premium un 35,5% y el gasoil un 28,6%. Esas subas tuvieron un fuerte impacto en la inflación e incluso superaron la suba general de precios.

Para los privados, la inflación de diciembre se ubicó entre el 2,5% y el 2,8%, y atribuyen al menos medio punto porcentual del índice a la suba de los combustibles de principios de mes.

Desde octubre, el mercado de combustibles está liberado. Eso significa que ante un incremento en el barril internacional, las compañías locales pueden trasladar al consumidor la suba en el costo que pagan por la materia prima, sin regulación estatal.

Durante diciembre, el precio del crudo aumentó un 5,1%. Pero el incremento en el costo para las empresas fue mayor porque el barril se paga en dólares y el valor de la moneda americana en la plaza local pasó de $17,45 (a ese valor cotizaba cuando las petroleras aplicaron el último aumento) a $ 19,12 en pocos días, un salto mensual cercano al 10%.

Fuente y foto: Diariamente Neuquen