Durante aquella jornada del 9 de febrero el presidente de la Nación llegó a Viedma en medio de algunas manifestaciones gremiales en las que incluso fue detenido el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar.

En la Residencia de los Gobernadores estuvieron el anfitrión, Alberto Weretilneck y sus pares de La Pampa, Carlos Verna; Neuquén, Omar Gutiérrez; Chubut, Mario Das Neves; Santa Cruz, Alicia Kirchner; y Tierra del Fuego, Rosana Bertone.

Macri les anunció escuetamente el Plan Patagonia a los mandatarios de la región y fiel a su estilo, dejó en manos del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y de los propios gobernadores, la conferencia de prensa.

Frigerio destacó las “inmensas posibilidades que tiene esta región”, mientras que Weretilneck, se esperanzó en que “los nuevos capitales se entusiasmen con esta nueva etapa de la Patagonia”. “Sentamos las bases para que las futuras generaciones tengan la posibilidad de vivir mejor”, dijo.

En tanto, Das Neves, argumentó: “Los problemas que tenemos son parte de nuestra ubicación geográfica, el aislamiento y años de soledad. Por eso valoramos, quizás más que otros dirigentes, que se nos considere”.

Gutiérrez coincidió en que “hoy se inicia una nueva etapa que inauguró el presidente, con una agenda de trabajo abierta y amplia”, a la vez que Bertone calificó la reunión con Macri como “muy positiva”.

“Después de 20 años, hoy pasamos de los papeles a la acción”, graficó Verna, mientras que Kirchner explicó que se trazó “una metodología de trabajo” y llamó a “diversificar las fuentes laborales”.

Macri había festejado su cumpleaños número 58 en el Country Cumelen de Villa la Angostura y se hizo un lugarcito para viajar a Viedma y luego retomar unos días más de descanso en aquel febrero del año pasado.

Inclusive, algún allegado a uno de los gobernadores sentados en la mesa dijo en aquella oportunidad que los anuncios no fueron “nada concreto” e ironizó con que el encuentro fue una “forma de justificar que pasó su cumpleaños descansando en el Sur”.

Desde entonces, poco se supo del promocionado plan. Hubo reuniones interministeriales, trascendió que hay un listado de 208 obras de infraestructura que las provincias patagónicas le propusieron a Nación que suman un monto superior a 334.800 millones de pesos.

Hoy, a casi un año de aquel momento siguen siendo pocas las certezas. En setiembre, el jefe de Gabinete Marcos Peña comunicó en un informe ante el Congreso que “todavía no han sido seleccionadas las iniciativas, por lo que no se puede especificar qué obras de infraestructura estarán incluidas en el proyecto, ni su presupuesto o plazo de ejecución”.

De las 208 obras listadas, hay 11 en ejecución, 31 relevadas como “factibilidad” y 60 como “ideas”. Río Negro encabeza el ranking de deseos, con 50 obras por un total de 129.000 millones. El proyecto más oneroso es un tren que uniría Chelforó con Ministro Ramos Mexía por 86.000 millones de pesos.

Lo siguen las 60 ambiciones de Santa Cruz, de Alicia Kirchner, con un global de 117.700 millones. La mayor parte, lo explican los 72.000 millones de pesos de las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, que ya fueron adjudicadas. La otra obra costosa (9.200 millones) sería un acueducto norte.

Neuquén anotó 38 trabajos por 57.800 millones de pesos. La presa y central hidroeléctrica “Chihuido I” es la más cara, con 17.000 millones de inversión. La Pampa de Carlos Verna presentó 25 obras, por 19.100 millones, entre ellas la implantación de superficie bajo riego por aspersión para la alfalfa con un costo de 4.900 millones. Y Tierra del Fuego consignó 19 obras por 11.000 millones de pesos; poco más de la mitad destinada a la interconexión de las centrales térmicas de Ushuaia y Río Grande.

Hay siete obras de Chubut, sin presupuesto asignado porque “no presentaron la ficha”, según Peña.

Hay un dato llamativo y es que en el “Patagonia” hay dos obras atribuidas a la provincia de Buenos Aires. Son dos líneas de trenes que partirían de Bahía Blanca, uno por el corredor bioceánico y otro hacia Bariloche.

La última novedad importante que tuvo el Plan Patagonia es que un hombre de Comodoro Rivadavia, Sebastián Lew es el nuevo coordinador. El chubutense de 42 años tiene una amplia trayectoria en organismos internacionales, estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires, tiene un máster en Desarrollo por la Universidad de Warwick en Reino Unido y estudios de posgrado en Planeamiento Urbano por la Universidad de Illinois en Chicago.

Lew es considerado un hombre muy cercano al secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana que, dicen desde la Rosada, “será un articulador” sobre el joven funcionario.

“Hoy, hay un escenario mucho mejor para discutir cuestiones a largo plazo” dijo el flamante coordinador que tiene rango y jerarquía de subsecretario.

“El Proyecto Patagonia es una iniciativa que debe, para ser exitosa, articular al Estado, a la sociedad civil y el ámbito privado. Eso es todo un desafío”, remarcó. “La idea es que el que quiera vivir en la Patagonia, se desarrolle y se quede a vivir en la Patagonia”, se ilusiona.

Hay alguna expectativa en que con su llegada se acelere un poco el proceso o a al menos se comience a tener una información más fluida del “Patagonia”, aunque, por lo pronto en el presupuesto 2018 no existe una partida destinada a su puesta en marcha, cuando por el contrario si figura una partida de 350.000 millones destinadas al Plan Belgrano.

Todavía resuenan entre las paredes de la vieja casona que fue residencia de los gobernadores rionegrinos hasta la llegada de Weretilneck, algunas definiciones del presidente. Por ejemplo, la que señaló que “hay una decisión política de generar una mirada integral de la Patagonia y empezar a pensarla como una región porque entre las provincias hay problemas y dificultades compartidas, pero también hay oportunidades compartidas” y la del ministro Frigerio en la conferencia de prensa cuando también al referirse a los objetivos del proyecto, afirmó “no queremos otro plan retórico”.