por Néstor Daniel González* –

Desde finales de los años ochenta, cuando comenzó el desarrollo de la televisión por cable, la Argentina se convirtió en uno de los principales países del mundo en penetración de la TV paga. Y al día de hoy, en los principales centros urbanos, el servicio por cable o satélite supera el 85 por ciento de los hogares. Es por ello que durante muchos años la sociedad argentina perdió de vista la existencia de un sistema televisivo público y gratuito. Este tomó visibilidad cuando nació la TDA.

A finales de agosto de 2019, si no media ninguna resolución del Poder Ejecutivo Nacional, se completará el proceso de transición hacia la digitalización de la televisión abierta. De acuerdo a los objetivos trazados por el Decreto Nº 1148/09, la transición de la TV analógica a la digital debe desarrollar la transmisión del sistema mediante un transmisor principal y un conjunto de antenas expansivas de las señales, la recepción en los hogares mediante antenas y decodificadores y la creación de contenidos para fortalecer la oferta de canales. De este proceso se alcanzó más del 85 por ciento de cobertura en todo el país, se distribuyeron más de 3 millones de decodificadores para que ingrese a los hogares y que no se tengan que renovar los televisores, y se crearon más de veinte señales, nacionales, provinciales, locales, públicas, privadas y sin fines de lucro. Canales universitarios, comunitarios y cooperativos, entre otros. Y entre esos canales, por ejemplo, se creó Canal Encuentro, el primer canal educativo de la historia de la tv argentina, PakaPaka, DeporTV, TECTV e INCATV, entre otros, que incluyeron contenidos diversos y de calidad como poco se vio en nuestra historia.

Asimismo, y respetando los derechos adquiridos, se garantizó un lugar en el espectro para los canales existentes que de a poco se fueron incluyendo a la grilla, Telefé, Canal 9, América y entre los últimos Canal 13. Demás está decir que el Grupo Clarín fue quien más resistió el proceso, considerando a la TDA, abierta y gratuita, como un competidor de su principal negocio, Cablevisión.

Sin embargo, ni bien asumió Mauricio Macri en su alianza con Clarín congeló puntos claves del desarrollo de la digitalización. A saber:

-La salida de Telesur y la exclusión del fútbol argentino. En diálogo con José Cretaz, en el ciclo “Conversaciones”, Hernán Lombardi justificó así la medida: “Es un símbolo de los tiempos que vivimos. Solo hay en la tv digital dos canales internacionales: Telesur y RT. Eso muestra una visión sesgada y ahora nos vamos a abrir al mundo de verdad y sin esa visión tan sesgada”. La disposición no fue acompañada de otra que explicara qué significa “abrirse al mundo de verdad”; sin embargo, se observan algunas alternativas. En primer lugar, las nuevas relaciones carnales que se están desarrollando entre Estados Unidos y Mauricio Macri trajeron al gigante Turner, que se hizo con el negocio de transmisión del fútbol argentino. Contenido que además, no se emite por la televisión abierta. Por otro lado, la empresa norteamericana Viacom Inc. concretó la compra del canal Telefé a Telefónica S. A. por un total de 345 millones de dólares.

-Desfinanciamiento de la infraestructura. Ante la noticia que nos convoca por estos días sobre el despido de 160 trabajadores del Sistema de Medios, lamentablemente no es la primera medida al respecto. Además de los 300 trabajadores cesanteados en la empresa Arsat, en marzo de 2016, y mediante un comunicado de prensa, la junta interna de ATE del ex Ministerio de Planificación denunció que por decisión de Lombardi se optó por no renovar el contrato a todos los trabajadores monotributistas del Sistema de Medios Públicos. La medida alcanzó a 74 trabajadores.

También hubo despidos masivos en señales privadas como CN23, Crónica TV y 360TV, y en productoras que tercerizaban contenidos para señales públicas mediante el desfinanciamiento del Plan de Fomento a la TV Digital y el pago de fondos concursables a medios comunitarios.

La Ley de SCA hizo hincapié en la idea de que la comunicación es un derecho humano, y para garantizarlo incluyó a TV Digital Abierta (TDA) como una herramienta. El retorno a la idea de mercantilización se desprende de derechos y desvincula al Estado de las responsabilidades.

A poco más de un año del apagón analógico, y con un proceso avanzado, la digitalización no tiene vuelta atrás. Sin embargo, lo que al parecer se apaga es el papel del Estado en pensar a la comunicación como una herramienta para fortalecer la democracia y la pluralidad en Argentina.

* Vicedirector del Departamento de Ciencias Sociales de la UNQ.

Fuente: Tiempo Argentino

Foto: Despidos en Paka Paka