Un informe realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior que depende de la Umet (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), sostiene que se pueden perder casi 200 mil puestos de trabajo si se avanza con la firma de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur.

El informe publicado investiga sobre las consecuencias que derivan del intento de tratado que pretenden firmar el presidente Argentino y su par brasileño, Michel Temer, con el bloque económico europeo. Se analiza el impacto laboral del proceso de desregulación y reducción de aranceles previstos en el tratado, que será concentrado por los sectores de metalmecánica, calzado, textil, marroquinería, muebles, autopartes, química y automotores.

Según la investigación, los sectores con un mayor porcentaje de empleos en riesgo son “automotor (28% del empleo en riesgo), autopartes (28%) y metalmecánica (20%)”. Con lo cual, explica, varias “ramas con larga tradición en el país y que suelen estar asociados a empleos de mayor calificación se verían fuertemente desintegradas ante una apertura total frente a la Unión Europea”.

Además, sostiene que por el propio diseño del acuerdo que pretende firmar el presidente, “se reforzaría la tendencia hacia la especialización de la economía argentina en productos de bajo valor agregado de origen agropecuario y la importación de productos manufactureros de alto contenido tecnológico, con un claro impacto en la calidad el empleo generado”.

En un minucioso análisis sobre la historia del acuerdo, y sobre las características del mismo, el informe entiende que “si el acuerdo no incorpora elementos que permitan cerrar gradualmente las brechas de desarrollo, tendrá un impacto negativo sobre la estructura productiva, el nivel y la calidad de empleo y el desarrollo potencial del Mercosur”. Y afirma, que “un acuerdo simétrico entre dos bloques asimétricos, termina dando como resultado un acuerdo asimétrico”.

Las autoridades oficiales del Mercosur, sobre todo los gobiernos neoliberales de Brasil y Argentina, tienen como objetivo firmar el acuerdo a principios de 2018, previo a las elecciones del país carioca. Pero los reclamos de los sectores agrícolas de Francia y Alemania, parecen ser los causantes de la demora en la firma.

En la Argentina, al igual que en Brasil, los contenidos, los puntos y fundamentalmente las concesiones y cesiones que los miembros del Mercosur realizan, se mantienen en un sigiloso y profundo secreto. Tanto es así, que incluso, varios diputados y senadores de la oposición han sistemáticamente solicitado información sobre lo que se está negociando y no han recibido respuestas satisfactorias.

La discusión estructural que encierra las negociaciones del acuerdo es la estrategia de desarrollo productiva del Mercosur. Una apertura irrestricta que no permita desarrollar las capacidades productivas industriales y tecnológicas acumuladas por los principales países del bloque (Brasil y Argentina) reforzaría la presión hacia la primarización de la estructura productiva local. Esto implica una inserción internacional basada en la exportación de recursos naturales e importación de bienes manufacturados de alto valor agregado.

La dirección General de Comercio de la Comisión Europea, publicó un reciente informe en relación a los avances del acuerdo, donde sostiene que ha habido “discusiones constructivas”, pero “avances limitados” en las últimas rondas de negociaciones.

Sin embargo, la cercanías del calendario electoral en Brasil, y la creciente caída de la imagen positiva del gobierno argentino, debido a las erráticas decisiones económicas de los últimos meses, y la consecuente falta de resultados en el control de la economía nacional, imprimen una dosis de premura que pone, debido a la desesperación de los gobiernos, más en riesgo la defensa de los sectores industriales del bloque sudamericano.

En otro informe, publicado por investigadores del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag),” el crecimiento de la deuda vuelve a exhibir las debilidades de la estructura productiva latinoamericana”, y sostiene  que el Acurdo Mercosur-UE, radica en una “profundización de políticas encabezadas por  algunos gobiernos latinoamericanos que apuntan a un régimen de inserción internacional basada en materias primas y la desregulación financiera”.

Fuente: Va Con Firma

Foto: Clarin