El mismo presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, había reconocido el lunes que las tasas se encontraban en niveles muy altos en función de la inflación esperada consagrando una tasa real por encima de lo recomendable y con un fuerte impacto contractivo sobre la economía. Esas declaraciones produjeron que, antes de que se oficializara la decisión, la divisa se incrementara 24 centavos en una sola rueda. Hoy la moneda se devaluó 27 centavos más acumulando en apenas dos días una devaluación superior al 3% y que en el mes alcanza el 6,77%.

En el mercado hay expectativas de que el BCRA abandone circunstancialmente su política de flotación libre e intervenga en el mercado para impedir que la escalada supere la barrera de los $20.  Es que, la disparada del dólar podría trasladarse más temprano que tarde a precios comprometiendo la meta inflacionaria.

Un dato curioso es que, mientras en la Argentina el dólar se encarece, a nivel global la moneda norteamericana sufre una tendencia devaluatoria tal como surge del denominado índice dólar que contraste el valor de esa divisa con una canasta de 6 de las principales monedas que ayer miércoles reveló una caída por debajo del valor de 90 (en 89,46). Así las cosas la devaluación del peso es más profunda si se la considera a la luz del mercado mundial.