por Gustavo Sala-

De manera que: “Dame un kilo de papas, medio zapallo coreano, dos plantas de escarola y 300 dólares”. Incluso, a la par, proliferarán las transacciones comerciales en dicho metálico como moneda de cambio, ya que nada ni nadie podrán impedirle a un comercio y a su cliente operar de ese modo.

Un paso más, acaso el económica y culturalmente cardinal, hacia la dolarización (sospecho que no la van a llamar convertibilidad) tan anhelada por los sectores medios cuyos ingresos devienen de la comercialización de los bienes de servicios, del sistema financiero y de los negocios vinculados al comercio exterior. Vale decir que los sectores que invierten en el valor agregado local relacionados a la producción nacional, al ver mermar sus dividendos, correrán de inmediato sus ejes hacia actividades más rentables y con menor carga de horas labor. De manera que no hay dos sin tres, Tal lo acontecido en la dictadura y durante el menemato, vamos camino hacia una inexorable dolarización de la economía cuya única matriz de sustento es el endeudamiento ya que esos billetes no se producen en nuestro país y esto se potencia ya que la premisa principal de tal operatoria no es la circulación interna para consumo sino la especulación y posterior fuga.

Mayormente casi todos sabemos qué sucede cuando comenzamos a importar un producto, a precio de dumping, que se fabrica en nuestras tierras. Tras la inmediata pérdida de mano de obra, tal vez la empresa recicle su rol para transformarse en directo importador y o distribuidor, pero cientos de trabajadores quedarán en la calle o en el mejor de los casos morarán sus esfuerzos dentro de  instalaciones en quiebra  y embargadas, con sus deudores fugados y sus acreedores haciendo fila. Habrá entonces que hacerse una breve y lógica pregunta:

¿Qué sucede cuando el circulante no se produce en el país y el sistema económico se funda en una canaleta de intereses buitres (parafraseando a Sanz de manera mucho más apropiada que él lo hizo) por cuyo interior corre un flujo que proviene del extremo sucio del endeudamiento y finaliza en el extremo sucio de la fuga?

Pues la sedimentación que queda depositada como desecho debido a los múltiples intereses, garantías y comisiones financieras, incluyendo inflación en dólares,  labora como una suerte de arterosclerosis cuyo final en el corto o mediano plazo es el estrechamiento de la canaleta con la consecuente muerte del aparato productivo.

Es natural que el establishment gobernante aplique estas medidas ya que en ambas experiencias del pasado les fue fenomenal, sus incalculables dividendos de entonces son hoy motivo de ganancias superextraordinarias, y no olvidemos que gran parte de las corporaciones mandantes están asociados a los fondos buitres, holdings que hasta se permitieron en el presente blanquear capitales fugados durante los noventa y que formaron parte de las licuaciones posteriores.

Dolarizar, lo demás no importa nada, parece aceptar como dogma nuestra sociedad de consumo (ergo, la porción que aún puede consumir).

Hasta hace poco había imputados y procesados por el Cid Bonadío varios funcionarios del gobierno anterior por la impresentable causa política dólar futuro, cuestión que duró mediáticamente como pretexto político hasta cumplir su objetivo electoral y que al mismo tiempo le reparó suculentos dividendos a funcionarios del actual gobierno, responsable de la devaluación que generó el negativo impacto económico.

Cómo será la calaña del embuste que la operatoria sigue vigente y actualmente uno puede adquirir dólar futuro sin limitaciones de ninguna especie, incluso si formás parte del gobierno, por medio de un testaferro o gestor, a sabiendas de sus próximos movimientos. Tranquilos, el Cid Bonadío no actuará so penando las pérdidas. Para ese entonces estará muy ocupado haciendo cola en la casa de pastas a por un kilo de ñoquis con salsa, tuco y pesto, cuatro cajas de ravioles y 500 dólares estadounidenses…

Fuente: Nos disparan desde el campanario.blog