Cerca de 400 efectivos de la Policía de Chubut y personal del Grupo GEOP ingresaron durante la mañana del viernes a la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, el territorio de la comunidad mapuche en el que hace seis meses, tras una brutal represión de la Gendarmería Nacional, desapareció Santiago Maldonado, quien fue hallado muerto más de dos meses después.

Los uniformados invadieron el territorio (con más de una decena de móviles y algunas camionetas Renault Duster sin patente) por orden de la jueza penal Graciela Rodríguez y a instancias del fiscal general de Esquel Carlos Díaz Mayer, todo luego de una denuncia de la estancia Leleque, propiedad del magnate italiano Luciano Benetton.

Durante el operativo, los integrantes de las fuerzas maniataron con precintos a varios de sus miembros e incautaron los caballos, que luego se llevaron en una camioneta que le pertenece al empresario. Desde la comunidad mapuche denunciaron que el operativo fue ilegal y no descartan que haya sido para “plantar pruebas”. Además, una mujer, Vanesa Millañanco, resultó herida y debió ser trasladada al hospital de El Maitén.

Los integrantes de la comunida difundieron la denuncia a través de la Red de Apoyo a las Comunidades en Conflicto, y contaron que los efectivos llegaron a la comunidad a primera hora de la mañana y “mantuvieron precintados a los miembros de la comunidad en el sector de la guardia sin dejarlos siquiera ir al baño”.

“Denunciamos este nuevo atropello a Pu Lof Resistencia Cushamen como totalmente ilegal debido a que no se contó con testigos del procedimiento, es decir que las fuerzas represivas hicieron lo que quisieron durante el tiempo que estuvieron dentro de Pu Lof y no descartamos que puedan generar algún tipo de montaje para culpar a los miembros de la comunidad a través de implantar falsas pruebas”, sostuvieron desde la comunidad en el comunicado. Apuntaron también contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como responsable de una “cacería contra el pueblo Mapuche y una campaña mediática de difamación verdaderamente sin escrúpulos”.

Fuente: Tiempo Argentino