El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) observa mensualmente unos 320 mil precios en los puntos de recolección de cada una de las 6 áreas en las que se divide al país para organizar el muestreo con el que luego se elabora el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

El relevamiento se efectúa todos los días hábiles del mes y abarca negocios tradicionales de distintos rubros, súper e hipermercados, empresas prestadoras de servicios, colegios y hogares inquilinos. La metodología es “directa” y se realiza a través de la visita o contacto de un encuestador a cada establecimiento u hogar seleccionado.

La sistema empleado por el organismo no permite distinguir casos puntuales como Bariloche; no obstante refleja diferencias de precios importantes para un conjunto significativo de 14 alimentos de consumo popular al sur del río Colorado con respecto a otras regiones del país.

Algunos de ellos son la carne picada común cuyo precio promedio en la Patagonia es de 95,81 pesos por kilo, contra los 74 pesos en cuyo. El pollo entero casi 46 pesos en la Patagonia y 39,63 en Buenos Aires, o la docena de huevos, 44,52 pesos en la Patagonia y 29,43 pesos en el noreste argentino.

 

Precios IPC. Desgloce por región (Fuente INDEC)

Si bien la Patagonia no encabeza el ranking de mayor variación inflacionaria interanual, que para el período 2016 – 2017 registró un 23,5% contra el 25% de la zona pampeana o el Gran Buenos Aires; el denominado “costo de vida” es mayor, y el 15% de recomposición salarial fijado por el Gobierno Nacional amplifica (especialmente para los trabajadores de escalas salariales medias y bajas) una nueva pérdida de poder adquisitivo respecto de insumos básicos de la canasta alimentaria.

Esta pérdida de poder adquisitivo es consecutiva y acumulativa para los dos últimos años, en un marco de inflación alta, un proceso devaluatorio continuo (con episodios agudos), con precios atados al dólar cuyo valor aumentó un 100% respecto del peso desde el inicio del gobierno de la coalición Cambiemos, y las negociaciones salariales paritarias que ya no son libres y llegan con un techo impuesto muy por debajo del índice inflacionario.

El informe del INDEC desglosa el detalle de precios que incluye en el rubro Servicios, y refleja que ese es el segmento más afectado por la inflación en la Patagonia. Si se desmonta el 23,5% de inflación global estimado para el sur del país durante 2017, se observa que servicios tales como Educación, Salud, Restoranes o Recreación y Cultura entre otros, dieron en conjunto un salto del 35,6% el año pasado (Ver cuadro 4).

 

Variación anual de precios en bienes y servicios (Fuente INDEC)

El transporte, (mientras hoy en Bariloche se discute un fuerte aumento del Transporte Urbano de Pasajeros, que podría distinguirla como la ciudad con el boleto de colectivo más caro del país) tuvo un incremento promedio en la región del 27,1% durante 2017. Contrastado con el registro inflacionario ya mencionado del 23,5%, los precios del sector superaron a la inflación anual con un claro 3,6% (Ver cuadro 2).

La medición dada a conocer a mediados de enero no refleja aun los últimos aumentos en combustibles, materia sensible para los patagónicos que, además, se traslada inmediatamente a precios.

Incidencia inflacionaria. Se agrupan bienes y servicios (Fuente INDEC)

Durante los dos primeros  años de la gestión de Mauricio Macri los combustibles incrementaron sus precios en casi un 65%, y otro 8,5% en lo que va de enero y parte de febrero (para todo 2015, último año del gobierno del Frente Para la Victoria, el aumento había sido del 9,5%). Los precios de las naftas y el gasoil siempre siguieron los avatares alcistas del dólar, pero la tendencia se agudizó aún más con la liberación total de precios en octubre pasado.

La variación resulta catastrófica para el sur argentino donde las distancias entre ciudades y la población dispersa obligan a recorrer muchos más kilómetros para la actividad humana en general, pero, particularmente, para el transporte de mercaderías cuyos precios se disparan con cada aumento de los combustibles.

Hasta ahora la región goza del subsidio del 22% para el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) al sur del paralelo 42. La gracia nunca se reflejó en el precio de los alimentos ni de ningún otro tipo de insumos, aunque es de esperar (así ha sido históricamente) que cuando el beneficio caiga a partir del 1 de marzo tal como ya lo anunció el ministerio de Energía de la Nación, arrastre consigo un nuevo aumento general de bienes y servicios.

Los próximos serán meses complicados para los patagónicos. El golpe más fuerte se percibirá una vez más, en los segmentos sociales medios y bajos merced al nuevo aumento de precios en la canasta básica alimentaria.

Fuente: Enestosdías