por José María Castro * –

El resultado de las elecciones autonómicas catalanas del pasado diciembre, trajo para las aspiraciones independentistas un panorama muy similar al que había establecido antes de la Declaración Unilateral de Independencia, proclamada tras el referéndum de octubre. La suma de las fuerzas secesionistas, proporciona una mayoría suficiente, como para reiniciar el proceso, y llevarlo justo donde estaba, antes de la intervención en Cataluña del gobierno central de Mariano Rajoy, quién sigue naufragando en su intento de reconducir pacífica y democráticamente la situación.

La única variación respecto a la situación previa a la consulta, es que la nueva derecha constitucionalista, representada por Ciudadanos (partido que nació en Cataluña, y desde donde dio el salto a la política nacional), se hizo con un triunfo electoral en número de votos, que resultó a todas luces insuficiente al no contar con el número de apoyos necesario para gobernar.

La debacle del Partido Popular de Cataluña, que solo obtiene cuatro diputados, y paga las consecuencias  de la intervención, y la  repetición de los malos resultados electorales de los socialistas catalanes, sumadas al descenso de Podemos, que sigue manteniendo una situación  ambigua que le ha pasado factura, da como resultado un número insuficiente de opositores a la independencia.

En el otro lado, sin embargo, la suma de Junt’ s Per Catalunya (la derecha de Puigdemont), Esquerra Republicana (que suma votos e importancia en el proceso) más la suma de los escasos diputados de los alternativos de la CUP (Candidatura de Unidad Popular), den como resultado una ventaja suficiente del grupo independentista. El problema central es que este se encuentra descabezado por la prisión del líder de Esquerra y el exilio al que se somete Puigdemont, para evitar correr la misma suerte.

Mientras tanto, Cataluña sigue viviendo la esquizofrenia de una independencia de facto, puesta en marcha por los ayuntamientos de gran parte del territorio, que ignoran, o directamente desobedecen al gobierno central, al que consideran usurpador de las instituciones catalanas, y siguen considerando a Puigdemont presidente de Cataluña. Su gran éxito, y también su gran derrota, se encuentran en la internacionalización del conflicto. Tras la primera gran victoria, que supuso la portada en toda la prensa internacional, y el conocimiento mundial de los deseos independentistas de los catalanes, la otra cara de la moneda fueron las declaraciones de las potencias europeas y mundiales, no reconociendo otro interlocutor  que el estado español. Quizás esa fue la clave, que permitió a Rajoy mover una ficha tan arriesgada, como fue la intervención estatal.

La idea de Rajoy, que sigue dominando Cataluña al poner en marcha un precepto constitucional que le permite mantener las instituciones  intervenidas, es evitar que Puigdemont, asuma la presidencia del gobierno autonómico, cosa que este pretende hacer desde Bélgica, de forma telemática. En caso de personarse en territorio español, sería detenido y puesto a disposición judicial. La estrategia está abriendo algunas brechas en el bloque independentista, ya que Esquerra pretende presentar un candidato propio, y eso está creando un cisma que beneficia al gobierno de Rajoy, quién pretende impedir la proclamación del ‘president’, y convocar nuevas elecciones que traigan mejor suerte a las fuerzas españolistas. Es decir, repetir una y otra vez elecciones, para bloquear por medio del Tribunal Constitucional la proclamación, con la esperanza de que el bloque independentista se acabe rompiendo, o bien, que la suerte en número de votos acabe sonriendo al españolismo catalán. Mientras tanto, seguirá repitiendo el día de la marmota en espera de que los dados caigan del lado del constitucionalismo.

 

Quién es quién en Cataluña:

Ciudadanos.-   De ideología neoliberal que  poco difiere del Partido Popular. Su crecimiento espectacular, le señala como gran alternativa de estos últimos. Su anti separatismo  les ha llevado a ser el referente del españolismo catalán. Fueron los vencedores de las últimas elecciones autonómicas con 1.100.000 votos y 37 diputados

Junt’s Per Catalunya.-Herederos del  centro derecha Convergencia y Unió,  liderados por Puigdemont. Fueron la segunda fuerza con 940.000 votos y 34 diputados.

Squerra Republicana.-La izquierda del nacionalismo catalán, con una fuerza similar a Junt´s per Catalunya. Su líder, Oriol Junqueras se encuentra en prisión y en espera de juicio. La suma de sus 32 escaños y los 34 de Junt´s per Catalunya, dan a los independentistas, la mayoría del parlamento catalán.

PSC-PSOE.-Los 17 diputados del socialismo catalán, son insuficientes para ser determinantes en una mayoría españolista, como era su objetivo.

En Comú Podemos.- Sus 8 diputados les suponen un descenso considerable. Pagan así su indefinición en el reto independentista

CUP (Candidatura de la Unidad Popular).- Alternativos de la izquierda radical catalana independentista. Sus 4 escaños no son necesarios para el proceso de independencia Descienden en favor de Esquerra

PP (Partido Popular).– Son los grandes derrotados de este plebiscito. Sus 4 escaños, suponen una importante pérdida de protagonismo del partido de Rajoy en Cataluña como consecuencia de la mala gestión del conflicto y la soberbia y el ninguneo  ante las invitaciones al diálogo.

(*) Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid.
Fuente: Va Con Firma
Foto: Matías Quirno Costa