por Ernesto Rufino –

A más de un año de las elecciones en la provincia y en nuestra ciudad, hay una creciente actividad política en la mayoría de los partidos. Como ya es una característica de los tiempos, todo se juega a través de los medios de comunicación. Incluso, algunas de las “acciones” de algún signo o escudería son apenas un pretexto para ganar presencia en pantallas, titulares y, especialmente en SMA, espacios radiales.

En nuestra bienamada comarca, el campo informativo se retroalimenta sin cesar: lo que alguien declara a una radio le da el título a un portal digital y de ahí lo levanta un diario regional que otro medio a su vez replica y multiplica y así. Eso hace que una cuestión se “instale” y ocupe la mayor parte de los espacios y los tiempos de la comunicación cotidiana. En estos días y aquí, el (auto) lanzamiento de candidatos a la Intendencia es “la cuestión”.

 

Por el lado del MPN se confirma la aspiración del Presidente del Concejo deliberante, Sergio Winkelman, de ocupar el sillón del ejecutivo, rol que ensaya con cada ausencia de Brunilda Rebolledo. El concejal oficialista no parece reparar en la sensación de insustentabilidad que su legítimo interés en la sucesión produce en la gestión del gobierno del que forma parte. Sólo expresa que “le encantaría” ser intendente para poder resolver los problemas, un deseo más personal que programático. Por supuesto, SW cifra sus mayores esperanzas en que Rolando Figueroa vaya como gobernador, y gane, y arregle la coparticipación atrasada y eso.

Va a ser interesante observar los movimientos al interior del partido provincial. Tanto la candidatura del vicegobernador como la del propio edil tienen por delante y a la par un buen lote de competidores. Para empezar, a la sombra del mismo Figueroa, también se menciona al actual Secretario de Turismo local, Esteban Bosch, como alguien que ya se calzó las zapatillas.

 

Otra subcarrera que promete es la de Cambiemos. Mientras a nivel provincial los planetas se le van alineando a Pechi Quiroga, en nuestra localidad asoman y se insinúan al menos tres postulantes, lo que sugiere que el sello partidario se siente ya subiendo a la torre municipal.

También aquí, más allá de las consabidas apelaciones dicursivas a los “técnicos” y el “equipo”, surgen más nombres que ideas.

La primerísima precandidata Liliana Carrín arrancó antes que nadie, y ya lleva un par de meses luciendo perfil ejecutivo en entrevistas y apariciones, fuertemente impulsada hacia adelante por una de las alas en que se dividieron los integrantes de la alianza Pro-UCR. Es justamente el otro edil amarillo, Gerardo Schroh, el que parece emerger con la autoexclusión de Juan Carlos Querejeta, quien en su calidad de vicepresidente de dicha alianza a escala provincial, seguramente tendrá proyectadas responsabilidades mayores que las de un intendente municipal. Resulta como mínimo intrigante por qué el mismo JCQ deja expuesta otra autopostulación, la de Federico Koessler, que amagó con ser un radical crítico del macrismo y se muestra dispuesto a jugar por Cambiemos.

El peronismo local en todas sus formas burbujea bajito, y aún con la tapa de la olla puesta. Habrá que ver, cuando los tiempos de cocción se cumplan, cuál es el menú que desde allí proponen: cuál la entrada, el plato principal, los acompañamientos y el postre, si los hubiere. Por el momento sólo puede anunciarse que hay actividad en la cocina.

Las izquierdas tampoco se precipitan a proclamar candidaturas ni a presentar propuestas para un eventual gobierno comunal ni a deponer su desconfianza por el circo de una democracia liberal reclamativa que sigue mostrándose incapaz de corregir sus abusos e injusticias.

Mientras tanto, mucho más que la mitad más uno de la población sanmartinense asiste con cierto asombro a estos ruidosos aprestos para una carrera que todavía no se larga.