por Agustín Mozzoni –

Luis Caputo, el ministro de Finanzas de la Nación, concurrió ayer al Congreso Nacional, más precisamente a la comisión bicameral de Seguimiento de Deuda argentina, citado por miembros de la oposición. Debía responder acerca de sus cuentas offshore no declaradas, el nivel exorbitante de endeudamiento que está tomando el país, y los conflictos de intereses a partir de que el alto funcionario está “de los dos lados del mostrador”.

Tanto el funcionario como los legisladores del oficialismo tenían la decisión de convertir el hecho parlamentario en un show. La reunión tuvo su primer conato de escándalo cuando se empezó a discutir el orden y el procedimiento de las deliberaciones. Finalmente, quedó establecida la estrategia del oficialismo de no aceptar “preguntas-respuesta”, y solo avalar el plan de preguntas en bloque y luego respuestas generales.

Quien abrió las interrogaciones fue el actual diputado y ex ministro Axel Kicillof (Frente para la Victoria, FpV), pero inmediatamente fue seguido por aclaraciones del presidente provisional del Senado Federico Pinedo, y luego secundado por la senadora mendocina de Cambiemos, Pamela Verasay.

Nuevamente, y como segundo paso de su estrategia, el oficialismo blindó al “ministro offshore” con un estudiado procedimiento: luego de cada intervención dura de la oposición, con preguntas explicitas y difíciles, un senador o diputado del Pro hacía uso de la palabra y criticaba al kirchnerismo. Cuando finalmente hablaba Caputo, las tensiones ya se habían disipado.

Kicillof le preguntó sobre su relación con los fondos buitre, sobre su especulación y sus ganancias con la deuda argentina, sobre sus empresas offshore no declaradas, y argumentando que “debe explicar lo que no puede explicar”.

A su tiempo, el integrante del gabinete de Mauricio Macri empezó a hablar de un tema ajeno a lo que le habían consultado, es decir una supuesta pregunta que no había sido formulada. Ello hizo enojar a los diputados de la oposición Rodolfo Tahilade y el propio Kicillof, quienes vislumbrando la estrategia oficialista de “embarrar la cancha”, se calmaron inmediatamente. Caputo, mientras tanto, siguió con su relato.

“No sabía ni qué era la Oficina Anticorrupción”

“Decidí no ganar plata del dólar futuro porque no me parecía bien”, dijo el ministro. “Desde que pasé al sector público lo único que hice fue perjudicar a todos los privados”, agregó. “No entiendo de qué se me acusa, vengo soportando más de cuatro meses de difamaciones”, concluyó poniéndose en el lugar de víctima.

Además, en su primera intervención, lejos de dar respuestas, continuó con un relato en el que manifestó entre otras cosas que “si me hubiera querido favorecer, me hubiera quedado en el mundo privado”. Volvió a negar sus vínculos con las empresas radicadas en guaridas fiscales Noctua y Axis.

En ese punto, sin ningún tipo de pudor, volvió a contradecir los documentos que presentó la SEC (Securities and Exchange Commission), el organismo de Estados Unidos que vigila las operaciones bursátiles -equivalente a la Comisión Nacional de Valores argentina-, el cual confirmó que Caputo es accionista de esas empresas.

Cuando el alto funcionario macrista fue consultado por los Panamá Papers, contestó que “hay un libro escrito que en la primera página menciona a Cristina Kirchner”. Hizo referencia al texto del Consorcio Internacional de Periodistas en el que se habla sobre los 11 millones de archivos secretos, en los cuales se hallaron a más de 140 políticos de 50 países que se encuentran o encontraban conectados a compañías offshore en todas las guaridas fiscales del mundo. Quien figura allí es Mauricio Macri, no Cristina Kirchner. Sin embargo, el show continuó.

En medio de su relato, Caputo tuvo algunas frases que parecían fuera de libreto, como cuando afirmó que “los argentinos tenemos la tradición de dejar la plata afuera”, y que “al prender la radio a la mañana y escuchar piquetes por allá, paritarias por otro lado, te agarra cierto escepticismo y desconfianza en el país”.

El diputado José Luis Gioja, sanjuanino, ex gobernador de su provincia y presidente del consejo nacional del Partido Justicialista (PJ), también le preguntó sobre las omisiones que había hecho el ministro en sus declaraciones juradas y ante la Oficina Anticorrupción. Casi desencajado pero manteniendo el relato, el ministro respondió: “Pasé al sector público de un día para el otro. No sabía ni qué era la Oficina Anticorrupción”.

Luego de un breve corte de luz, que duró unos 15 minutos, llegó el momento de la tercera estrategia de los diputados y senadores de Cambiemos: la de generar el escándalo. Y funcionó a la perfección.

Caputo siguió un guión. Al ser interpelado por diputados de la oposición, y los representantes oficialistas arremetían con “los bolsos de López”, “Lázaro Báez” y algunas que otras humoradas. Sobre el nivel de endeudamiento que sufre el país en poco más de dos años de gestión de Mauricio Macri, poco o nada.

Luego de más de tres horas de reunión, la diputada Gabriela Cerruti (FpV) se levantó y denunció que “un secretario de Caputo” le había hecho llegar un papel que le decían que “no sea tan mala”. Eso ofuscó a la parlamentaria kirchnerista, quien comenzó a gritar argumentando que se trataba de una amenaza. Al recibir respuesta por parte de los oficialistas, el clima se volvió inviable.

Finalmente, argumentando desorden, y ante la quietud y complacencia del senador justicialista José Mayans -que preside la comisión y conducía la reunión-, el propio funcionario que había sido convocado para dar explicaciones le dijo que la diera por terminada. Y así fue.

 

Fuente: Va Con Firma

Foto: Pepe Mateos