Este miércoles el STF votaba si concedía un Habeas Corpus a Lula da Silva que le permitiera esperar la sentencia definitiva de los tribunales superiores en libertad. Durante más de diez horas de debate y argumentación de cada uno de los votos de los 11 magistrados, el resultado había quedado 5 a 5 y la presidenta del Tribunal, Carmen Lúcia, fue la responsable del desempate y su veredicto final fue no concedérselo.

La decisión del Superior Tribunal llegó en el marco de amenazas de golpe de Estado por parte del jefe del ejército brasileño si Lula continuaba en libertad. Varios movimientos y organizaciones sociales se movilizaron en favor del ex presidente y actual precandidato presidencial de Brasil.

El 10 de abril Lula recurrirá el fallo de segunda instancia ante el mismo tribunal que lo condenó a 12 años y medio de prisión, con lo cual, es esperable que se mantenga la decisión y se lo envié a prisión ese mismo día.

La decisión del STF fue la culminación de un proceso de persecución política e ideológica que sufre el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT), que comenzó con el golpe parlamentario a la presidenta Dilma Rousseff y que continuó con un proceso de persecución judicial y mediática del ex presidente y favorito en las encuestas Lula da Silva.

Hace una semana el ex presidente también sufrió un intento de asesinato cuando un grupo organizado arremetió con disparos  a la caravana en la que militantes del PT, seguidores, y el propio ex presidente se movilizaban.

En las últimas semanas, ante el avance de la violencia, y ante la posibilidad de ser encarcelado,  los discursos de Lula se inclinaban en torno a que “las ideas no se pueden encarcelar”. Lula manifestó que “si me detienen me convierten en héroe, si me matan me convierten en mártir y se me dejan libre en Presidente de Brasil”.