La jueza que investiga los motivos de su desaparición recibió una serie de documentos de la Armada en donde se comprueba que estaba realizando tareas ilegales de investigación.

La trama sobre la desaparición del submarino ARA San Juan sufrió un nuevo giro luego de que la Armada Argentina confirmó que el navío realizó tareas de inteligencia ilegales sobre el sistema de defensa que tiene Gran Bretaña en la zona de las Islas Malvinas. Así se desprende de los documentos que solicitó la jueza federal de Caleta Olivia Marta Yañez, que investiga la desaparición del navío.

El dato surge en el sistema de mensajes que utilizaba el submarino, llamado Mensajes Navales (MN), que se le enviaban al Comando de Fuerza de Submarinos (COFS) en donde daban cuenta de tareas de inteligencia en la zona de las Malvinas. Un dato no menor es que según establece la ley de Defensa, las fuerzas armadas tienen prohibido operar dentro del territorio nacional, lo que se extiende a tareas de inteligencia, salvo contadas excepciones.

A eso se suma que la Marina no está incluida dentro de la Ley de Inteligencia Nacional.   En concreto, el ARA San Juan envió las coordenadas de donde se encontraban el HSM Protector y el HMS Clyde. Ambos estaban en ese momento fuera de la zona de exclusión, que era donde se suponía que debería estar el submarino. En los documentos, además, se blanquea que ambos buques británicos se encontraban realizando labores de defensa de territorio.

La situación se da además días después del viaje de reconocimiento de las identidades de los soldados enterrados en el Cementerio de Darwin y para el cual la Secretaria de Derechos Humanos, a cargo de Claudio Avruj, viajó con los familiares de los soldados reconocidos.

Las fuentes de la cartera de Defensa, al ser consultadas,  adelantaron que la revelación no tendría ningún tipo de impacto en las negociaciones y en la relación con Gran Bretaña.