El presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, y el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un, se han comprometido este viernes a cooperar para poner fin a una guerra de siete décadas este año y buscar la “desnuclearización completa” tras reunirse en la cumbre bilateral que se desarrolla en la Casa de la Paz, en Panmunjom, la localidad surcoreana fronteriza con el Norte, que, según Moon, simboliza desde hoy la paz en lugar de la división, tras la visita de Kim al Sur. El compromiso que tenía como objetivo consolidar el deshielo entre el Norte y el Sur y lograr la estabilidad en la península coreana ha quedado plasmado en la declaración conjunta firmada por ambos mandatarios.

“No habrá más guerra en la península. Con esta declaración abrimos una nueva era”, dijo el presidente surcoreano en un discurso junto a Kim Jong Un al término de la cumbre.

Kim y Moon han dicho que sostendrán conversaciones militares el próximo mes y buscarán un “desarme gradual”. Asimismo, los líderes coreanos han anunciado planes para declarar formalmente una resolución a la guerra yconvertir el armisticio actual en un tratado de paz para fin de año. Las dos Coreas “declaran el final de los 65 años transcurridos desde el armisticio” y apuestan por sustituir éste por “un tratado de paz”, reza el texto, en alusión a la situación de enfrentamiento técnico en la que permanecen el Norte con el Sur y EE.UU. desde el conflicto que afectó a la península.

Norte y Sur concluyeron la Guerra de Corea el 27 de julio de 1953 con un armisticio firmado por el Ejército norcoreano, China y Estados Unidos que nunca fue sustituido por un tratado de paz definitivo. “El Sur, el Norte y Estados Unidos avanzarán activamente con la organización de cumbres a tres o cuatro bandas con vistas a establecer un sistema de paz permanente y estable”, añade la declaración conjunta.

Otro de los compromisos asumidos atañe a la guerra armamentística. Las dos partes “reafirmaron su objetivo mutuo de una península coreana libre de armas nucleares mediante una desnuclearización completa”, han afirmado ambos líderes en la declaración. “Corea del Sur y Corea del Norte acordaron realizar esfuerzos para ganarse el apoyo y la cooperación de la comunidad internacional para la desnuclearización de la Península Coreana”, según el comunicado.

Las promesas de buena voluntad entre Moon y Kim se produjeron nada más empezar la primera sesión de esta cumbre histórica, que se inició después de que ambos líderes se reunieran por primera vez en la Línea de Demarcación Militar, dentro de la Zona Desmilitarizada que separa los dos países y que paradójicamente es la frontera más fuertemente fortificada del planeta.

“Digo ante el presidente Moon Jae In y los periodistas que están aquí, que sostendré buenas discusiones con el presidente Moon con una actitud franca, sincera y honesta y lograré un buen resultado”, ha dicho el líder norcoreano al inicio de la cumbre, televisada en directo.

Moon, a su vez, ha subrayado el momento en el que el líder norcoreano ha cruzado esta mañana la Línea de Demarcación Militar, que para él simbolizaba el fin de una larga etapa de división entre el Norte y el Sur y ha reiterado su respeto a Kim por su decisión hacer posible la tercera cumbre intercoreana. Las dos anteriores tuvieron lugar en el 2000 y 2007 en Pyongyang, donde Kim Jong Il ejerció de anfitrión de los presidentes surcoreanos Kim Dae Jung y Roh Moo Hyun, respectivamente.

El encuentro de hoy, que finalizará con una cena, constituye la culminación de casi cuatro meses de distensión y de intensas conversaciones entre Seúl y Pyongyang, tras un año 2017 marcado por la sexta prueba nuclear realizada por el régimen norcoreano y el lanzamiento de una docena de misiles. Una cita que, a tenor de las declaraciones de los dos dirigentes, debería formalizar el inicio de una nueva era de relaciones entre los dos países.

Kim Jong Un ha enfatizado la necesidad de que esta reunión no fracase y ha mostrado sus esperanzas de que “sea una oportunidad para las dos Coreas de avanzar de la mano mientras miran hacia el futuro con determinación, en lugar de unos resultados como los alcanzados en el pasado, que no pudieron ser aplicados”. El líder norcoreano se refería concretamente a que en los anteriores encuentros, entre su padre, Kim Jong Il y los mandatarios surcoreanos, se acordó desnuclearizar la península coreana y establecer una paz permanente, pero las tensiones echaron por la borda los compromisos.

Moon, por su parte, ha señalado que hoy todas las miradas y oídos del planeta están orientados hacia Panmunjom y afirmó que las expectativas de los pueblos de las dos Coreas, así como de los ciudadanos de otros países, son muy altas. Unas declaraciones con las que ha intentado transmitir a Kim la necesidad de que ambos dirigentes deben esforzarse para demostrar su firme voluntad de tender puentes de cooperación.

Con anterioridad, los dos líderes ya habían hecho historia con su apretón de manos en la frontera. “Me alegro de verle”, dijo Kim a Moon, quien le aguardaba en el lado sur de la MDL para su primer encuentro, que fue seguido rápidamente por un apretón de manos.

“No puedo detener mi emoción cuando nos encontramos aquí, en un lugar tan histórico. Además, es muy conmovedor que usted, señor presidente, haya venido a Panmunjom, la línea de demarcación, para saludarme”, dijo el líder norcoreano. Moon también se mostró alegre, diciendo que estaban frente a un “momento histórico”, según la agencia surcoreana Yonhap.

Y acto seguido, los dos mandatarios llevaron a cabo los simbólicos cruces de la línea fronteriza que separa el Norte del Sur. Kim Jong Un fue el primero en traspasar la Línea de Demarcación Militar que separa las dos Coreas y convertirse así en el primer líder de su país que pisa el Sur desde el final de la guerra civil en 1953. Después lo hizo Moon en sentido contrario, a invitación de Kim. Acto seguido, los dos mandatarios, cogidos de la mano, han vuelto a atravesar juntos al Sur para iniciar la tercera cumbre en la historia de las dos Coreas y la primera que se desarrolla en el Sur.

Antes, sin embargo, los dos líderes se fotografiaron con dos niños de Daeseong, la única localidad surcoreana que se halla en la Zona Desmilitarizada y, a propuesta inmortalizaron el encuentro con una foto de grupo de las dos delegaciones que participaran en la cumbre de Panmunjon.

Kim también ha firmado en el libro de visitas de la Casa de la Paz, donde ha escrito que “una nueva historia empieza ahora”.

Después de ofrecer una serie de anécdotas divertidas protagonizadas por los líderes coreanos en una ceremonia repleta de gestos simbólicos, el encuentro ha culminado con un abrazo entre Moon y Kim que sellaba el acuerdo alcanzado en la histórica reunión. “Hemos acordado compartir la firme determinación de iniciar una nueva era en la cual todo el pueblo coreano goce de prosperidad y felicidad en una tierra pacífica, sin guerras”, dijo Kim en sus primeras declaraciones ante la prensa global desde que llegó al poder en 2011.

El acuerdo supone un paso de gigante en el rápido deshielo que ha vivido la península desde la escalada de tensiones, verbales y militares, que libraron el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, quien ordenó varias pruebas de misiles así como la detonación de una bomba de hidrógeno el año pasado. Kim planea reunirse pronto con Trump en la que será la primera cumbre entre un gobernante norcoreano y un mandatario de EE.UU. en ejercicio.

La Agencia Central de Noticias oficial de Kim emitió una declaración de cuidada redacción tras el anuncio instando a EE.UU. a responder “con sinceridad”. “Lo que le hace falta a EE.UU. es aprender a actuar con buenas formas y respetar a la otra parte, no recurrir a prácticas arbitrarias y a la arrogancia”, señaló la declaración.

La duda radica ahora en si el acuerdo derivará en un cambio real y duradero. Acuerdos asumidos en años anteriores fracasaron debido a inspecciones, pruebas de armas y disputas sobre ayuda económica. Buena parte del acuerdo es similar a pactos anteriores entre Corea del Norte y los predecesores liberales de Moon, y parece apuntar a restablecer la cooperación, deteriorada en el transcurso de los últimos 10 años.

El colofón de la maratoniana jornada ha sido un banquete en la Casa de la Paz con la asistencia de Kim y Moon y sus respectivas esposas, Ri Sol Ju y Kim Jung Sook.

Fuente: La Vanguardia

Foto: Handout / Reuteres