Según los críticos, la funcionaria es responsable de haber querido aprovechar a las estrellas de equipo argentino para legitimar sus aspiraciones políticas cambiando la sede del encuentro, originalmente Haifa, a Jerusalén.

La decisión del gobierno de Donald Trump de reconocer oficialmente a la ciudad histórica como capital de Israel y el traslado de su embajada en ocasión de celebrarse el 70 aniversario de la creación del Estado de Israel, generó una complicación adicional al clima de por si espeso en la región. Por otro lado, la violenta represión contra palestinos en la franja de Gaza con un saldo de al menos 60 muertos y cientos de heridos implicó rechazos en todo el mundo no solo a ese hecho sino a la ocupación de territorios asignados al Estado de Palestina desde 1948 y tomados tras la guerra de 1967.

El aval estadounidense insufló nuevos aires en el sector más derechista del gobierno y en especial tanto a Regev como al ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, otro halcón del gabinete conservador de Benjamin Netanyahu.

Pero en los últimos meses ese espíritu triunfalista se chocó con la dura realidad del rechazo que generan esas políticas en artistas y deportistas de todo el mundo, que se niegan a participar en eventos organizados por el gobierno de Netanyahu. En marzo, la actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro suspendió un recital luego del pedido insistente de la familia de Ahed Tamimi, la chica de 17 años condenada por cachetear a un soldado israelí que formaba parte de un grupo que había atacado a un primo suyo en la zona ocupada de Palestina.

Unas semanas más tarde, la actriz Natalie Portman se negó a recibir el premio Genesis, una suerte de Nobel para líderes y personalidades judías, para que no se entendiera con eso que daba su apoyo a la política de Netanyahu en Gaza. Y lo hizo, dijo, porque precisamente defiende los valores judíos.

Uno que se alegró desde el exterior por la suspensión del partido en Jerusalén fue el líder de Pink Floyd, Roger Waters, que recordó en su cuenta de twitter que “dos años atrás los hinchas del Celtic! Ayer la Selección Argentina de fútbol! Ahora Eric Cantona. Gracias. Las lágrimas queman mis ojos”. Cantona, ex futbolista francés participó en un concierto en Londres para apoyar la causa palestina.

Además, corre riesgo el festival Eurovisión de la canción de 2019. Así lo reconoció el propio Netanyahu, quien señaló que luego de la cancelación del seleccionado de la AFA “existe la posibilidad de que haya presiones para cancelar otros eventos en varias áreas y entonces veremos qué hacer”.

La victoria de Netta Barzilai con la canción Toy en el certamen de 2018 implica que el Eurovisión del 2019 se debía desarrollar en Israel, como ya había ocurrido en 1979 y 1999. Pero si bien en esas dos ocasiones -parece que un israelí gana cada 20 años- el concurso se desarrolló en el Centro de Convenciones de Jerusalén, esta vez la situación política es diferente. Y lo tuvo que admitir el director general del ministerio de Cultura y Deportes, Yossi Sharabi. “¿Eurovisión en Jerusalén? Eso no está claro aún”.

La titular de esa cartera, la impulsiva y desafiante Regev -es recordada por haber ido al festival de Cannes del año pasado con un vestido blanco largo que tenía estampada una foto panorámica de Jerusalén en su parte inferior y por haber dicho que quería recordar así los 50 años de la liberación y reunificación de Jerusalén”, por la ocupación tras la guerra de los Seis Días- fue blanco de todas las críticas.

“En lugar de asumir la responsabilidad en el fracaso terrible, hemos escuchado de la ministro Regev mentiras y furia sobre todos los demás”, dijo la presidenta de la Comisión de Control del Estado de la Knesset (parlamento) Shelly Yacimovich, del partido Unión Sionista. “Nadie ha herido el honor de Jerusalén y el estado tanto como ella. Regev obligó al equipo de Argentina a ser parte de la celebración del 70 aniversario de Israel y se convirtió en un espectáculo en sí misma, mientras que sometía a un evento maravilloso y agradable a una política mezquina y sólo para su crédito personal. Israel y la gente sólo quería disfrutar de un buen juego y pagó el precio por ello”, agregó.

El punto es que los dirigentes del fútbol palestino, que habían rechazado del plano que el encuentro se desarrollara en Jerusalén, indicaron que no hubieran tenido ningún problema si el partido se celebraba tal como estaba previsto en Haifa. “Los israelíes intentaron utilizar a Messi y las estrellas de Argentina, y me gustaría darles las gracias y apreciamos su decisión (de no jugar), que creo que fue en el camino correcto”, declaró el presidente de la Asociación de Fútbol de Palestina, Jibril Rajoub en una conferencia de prensa en la ciudad de Ramallah.

De fondo había un cartel que decía “De Palestina, gracias Messi” con las banderas argentinas y palestinas, bajo una gran foto de Rajoub posando con el mediocampista de Barcelona. El domingo el propio Rajoub había pedido a los palestinos que quemaran fotos de Messi y réplicas de la camiseta argentina si el astro salía al campo en Jerusalén.

Regev había tratado de limitar los daños y no llegó a culpar de las amenazas recibidas por Messi al grupo Boicot, Desinversiones, Sanciones (BDS), un movimiento que intenta extender sanciones contra el Estado de Israel para forzar negociaciones y el retiro de las zonas ocupadas de Palestina. Por eso también desde la Knesset, Itzik Shmuly, otro diputado del partido sionista, le tiró con munición gruesa.

“Hay una cosa, ella no dijo: ´pido disculpas. Mis delirios de grandeza y el deseo aprovechar el acto para mis necesidades políticas trajeron esta farsa´”, dijo, para ironizar luego: “El BDS debe enviar un gran ramo de flores a Miri Regev, que le brindó su mayor logro hasta la fecha”.

Regev tildó a estas posiciones de traicioneras y de gente que apoya al terrorismo. Sólo obtuvo en su descargo una palmada de Lieberman. “Es desafortunado que los caballeros del fútbol de Argentina no resistieran a la presión de los incitadores al odio contra Israel, aquellos cuyo único objetivo es dañar nuestro derecho básico a la autodefensa y provocar la destrucción de Israel”, dijo el ministro israelí de Defensa. “No nos rendiremos ante un grupo de partidarios de terroristas antisemitas”, añadió.

Fuente: Tiempo Argentino