por Mónica López Ocón –

Este jueves a las 14 los trabajadores de la Biblioteca Nacional junto a personalidades de la política y la cultura realizan un abrazo simbólico a la institución que creen amenazada de vaciamiento. La renuncia de su director, Alberto Manguel, parece un indicio claro de que, pese a la palabra empeñada por las autoridades de la Biblioteca y por el ministro de Cultura Pablo Avelluto, habrá una ola de despidos.

El 3 de julio por la tarde, luego de que diversos medios anunciaran la renuncia a su cargo de director, la institución le dio carácter oficial a la información. La razón de la renuncia, según se informó desde la Biblioteca, es la necesidad de Manguel de viajar a los Estados Unidos para realizar un tratamiento oncológico.

Sin embargo, entrenados en la suspicacia y ante el ejemplo de la devastación de la agencia Télam y la embestida contra lo público que lleva a cabo el gobierno, muchos de quienes integran el plantel de la Biblioteca temen que éste sea el un paso fundamental en el vaciamiento de la institución. “Es posible que en unos meses la Biblioteca se convierta en otra Télam”, dijo una de las fuentes consultadas.

Una metodología similar ya se dio en la propia Biblioteca. Aunque ya había sido nombrado en su cargo, Manguel tardó seis meses en asumir. En ese lapso se produjeron varios despidos de los que él prefirió estar distante, por lo menos físicamente, ya que a pesar de su ausencia era el director de la institución

Diego Martínez, delegado general de ATE, Junta Interna, Biblioteca Nacional, dialogó con Tiempo Argentino acerca de la situación que viven los trabajadores debido a los claros indicios de vaciamiento.

“El primer indicio –dice Martínez- es que el director saliente, Alberto Manguel, nos había anunciado con anterioridad que si el gobierno pedía más ajuste, lo que se iba a reflejar en más despidos, él se retiraba de la función porque no quería ser quien volviera a despedir a trabajadores. Esto lo dijo en reunión en la que se encontraban presentes otros gremios de trabajadores de la Biblioteca y también nosotros, ATE. Muy poco antes de su renuncia nosotros conversamos con los administradores del organismo y no hubo ninguna mención de que Manguel fuera a dejar el cargo. El tema se hizo visible cuando una periodista nos llamó para averiguar acerca de la renuncia y nosotros dijimos que no teníamos noticias.  Consultamos a la administración que negó de manera terminante esta información. Esto fue un viernes por la mañana. La renuncia se nos comunicó un día antes junto con la noticia de que iba a visitar la Biblioteca el ministro Avelluto. Por supuesto, nos alarmamos mucho y mantuvimos una reunión con Elsa Barber, hasta ese momento la subdirectora y que asumirá como directora el 7 de agosto. Queríamos saber si ella se quedaba con alguna condición impuesta por el gobierno o si no había condicionamientos. Nos dijo ´no hay condicionamientos. Yo le creo al ministro y el ministro dijo que no va a haber despido´. Nosotros reivindicamos nuestro derecho a la duda. Teníamos conocimiento de los problemas de salud de Manguel desde que asumió, pero nunca se puso eso como condición para una renuncia.”

“Nos hicieron una maniobra –agrega Martínez- alegando problemas de salud cuando como trabajadores y trabajadoras entendemos que aquí se viene  un ajuste fuerte. El decreto firmado por el presidente lo corrobora porque indica más recorte en el Estado en general.”

Ante esa situación, los trabajadores se pusieron en marcha. “Inmediatamente convocamos a una asamblea –dice el delegado- y decidimos hacer un abrazo a la Biblioteca en carácter de preocupación sobre nuestros puestos de trabajo y por eso convocamos para el jueves 12 a las 14 horas a  un abrazo del que participarán figuras de la cultura, la política y el sindicalismo. El abrazo es a la institución y particularmente a los trabajadores y trabajadoras.”

¿Es este el inicio de nueva Télam? “Entendemos –afirma Martínez- que el todo el Estado Nacional se está convirtiendo en Télam, porque a partir de los decretos firmados por el Presidente, en el ministerio de Cultura, con el recorte de horas extra que se incorpora al sueldo de los trabajadores va a haber entre un 40 y un 50 de reducción salarial. Por otro lado, están los contratos del Estado que no van a tener renovación y que son muchísimos, lo que va impactar en la cantidad de puestos de trabajos. Estamos hablando de cientos de puestos. Es evidente que el Estado Nacional será una nueva Télam. Por eso estamos invitando a los trabajadores de la agencia nacional de información a que participen del abrazo con nosotros porque todos estamos por una misma causa: la defensa de los puestos de trabajo, el cambio de las políticas públicas. Le decimos un rotundo no al vaciamiento del Estado en general.”

Respecto del clima que se vive hoy en la Biblioteca luego de la renuncia de Manguel Martínez informa que hubo una reunión con la directora entrante “en la que pidió, por supuesto, absoluta calma, que todo va a seguir como está, que no va a haber modificaciones, que sigamos con los trabajos que veníamos llevando adelante. Nosotros redoblamos la apuesta porque justamente el director saliente se encargó de vaciar una cantidad muy importante de áreas con lo cual dejó sin tarea efectiva a una cantidad importante de trabajadores y trabajadores. Estamos muy alarmados por eso y lo que estamos haciendo desde el sindicato es realizar algunas recorridas dentro del edificio básicamente para organizarnos y defender nuestros puestos de trabajo.”

Durante la gestión de Manguel y a su requerimiento, en la Biblioteca se llevó a cabo una modificación edilicia para permitir que todas las autoridades se concentraran en un mismo piso. El plan de austeridad que reclama el gobierno parece no haber sido tomado en cuenta en estas circunstancias. “Las condiciones edilicias eran óptima cuando asumió Manguel –agrega el delegado-. Los lugares físicos para los funcionarios ya estaban establecidos, pero se decidió realizar una obra faraónica en el tercer piso para concentrar allí todas las autoridades. Para eso hubo que hacer obra nueva que no era necesaria, lo que demandó, además de dinero, un ciclo lectivo completo de trabajos. Ahora retacean plata para todo. Aquí funciona un centro de archivos que toma testimonios a compañeros y compañeras víctimas del terrorismo de Estado para el que retacean dinero. También lo retacean para las muestras en el Museo del Libro. El propio Alberto Manguel dijo ´no tengo plata ni para un café´. En este momento estamos sin insumos básicos. Falta papel higiénico en los baños. Ya pasamos por esto en la década del 90 durante el gobierno de la Alianza  comenzó retaceando los insumos para luego proponer rebaja salarial y despidos masivos de trabajadores.”

“No podemos tener confianza –concluye Martínez- en un gobierno que asumió diciendo que no iba a hacer ningún acuerdo con el FMI, que iba a lograr la pobreza cero, que no iba a haber inflación. Nada de esto ocurrió, sino que sucedió todo lo contrario. Frente a esta situación, tenemos derecho a la duda y por eso mismo realizamos el abrazo a la Biblioteca Nacional.”

La Biblioteca funciona en la calle Agüero 2502 de la Ciudad de Buenos Aires y será el punto reunión para manifestarse contra su vaciamiento y el consecuente despido de trabajadores.

Fuente y foto: Tiempo Argentino