La visita de Mauricio Macri a Bariloche para reunirse con el empresariado turístico dejó tajantes definiciones del primer mandatario sobre la crisis económica y el futuro inmediato de los rionegrinos.

Durante una rueda de prensa improvisada en el Aeropuerto pidió a gobernadores e intendentes profundizar el ajuste “para transformarnos en un país que no dependa de una tormenta externa o de que alguien nos preste plata porque vivimos gastando más de los impuestos que recaudamos”.

Al respecto, definió: “Tenemos que lograr un Estado que no sea una mochila”, y apelando al recurso reiterado de la pesada herencia, responsabilizó al Kirchnerismo, pero advirtiendo que esa supuesta carga existe hace décadas.

“Pido a todos que tratemos de hacer recortes sin tocar la obra pública, porque la obra pública es futuro”, indicó.

En relación con el posible impacto de estas políticas de achicamiento del Estado en la estatal INVAP, el Presidente señaló que “todos tenemos que entender que tenemos una restricción”. Para declararse luego  como “el primer fanático de INVAP”.

Afirmó también que “se puso al hombro la licitación del reactor para Holanda”, pero ratificó que los contratos que tenía previstos la Nación para con la empresa rionegrina “eran de la época de la magia: la plata no está”, confirmó.

El compromiso con la firma, que atraviesa una compleja situación financiera (desde hace meses los empleados cobran sus salarios en cuotas), se limitará a “seguir trabajando para ayudarles a vender equipos de medicina nuclear, y en cada iniciativa donde podamos apoyar la creatividad y capacidad técnica de INVAP”, anunció el presidente.

Macri no dio por cerrado el proyecto de construcción de la central nuclear en Río Negro, pese al rechazo popular que causó en su momento el anuncio (y la posterior contramarcha) del Gobernador Alberto Weretilneck. “Está en el debate. Yo no me rindo”, advirtió, entendiendo que “tiene mucho que ver con la historia de Río Negro, combinado con el Balseiro, Centro Atómico e INVAP”, tres instituciones sobre las que el primer mandatario profundizó el ajuste durante los últimos meses.

Luego, consultado por la actuación de las fuerzas federales en la recuperación territorial de la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu, en Mascardi, Macri argumentó: “Creemos que todos tenemos que vivir dentro de la ley y que nadie puede creerse que está por arriba de la ley”. E indicó que “no podemos aceptar que haya nadie en la Argentina que crea que se pueda apropiar de lo que no le pertenece, así que intentaremos seguir encontrando soluciones para evitar este tipo de atropellos”.

Las definiciones categóricas no incluyeron al accionar policial, limitando su pronunciamiento sobre el asesinato del joven Rafael Nahuel a manos de Prefectura, al “respeto por la Justicia” que, “como poder independiente” está investigando.

“Estamos siguiéndolo con atención (al caso Nahuel)”, dijo.  Y prometió, finalmente, llevarle “paz a la gente de Río Negro y Chubut, donde hemos tenido los mayores conflictos entre el RAM y la comunidad”, culminó.

Sin embargo sobre ese punto, el propio ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, reconoció que la caracterización de la RAM como grupo extremista fue “una declaración política”, sin respaldo de investigaciones judiciales.

Cumpliendo una visita oficial de horas, Mauricio Macri, acompañado por el ministro de Turismo de la Nación,  Gustavo Santos, el  gobernador Alberto Weretilneck,  el intendente Gustavo Gennuso y una veintena de empresarios vinculados al turismo, no perdió la oportunidad de embarcarse  en la Modesta Victoria, y pasar de sus insistentes metáforas náuticas finalmente a los hechos.

Fuente y foto: En Estos Días