El informe de la autopsia al cuerpo de Santiago Maldonado, firmado por 28 profesionales el 24 de noviembre de 2017, certificó que el joven murió por “asfixia por sumersión coadyuvado por hipotermia”. Entre otras consideraciones, también estableció que el cadáver estuvo “más de 53 días; más de 60 días o más de 73 días” en el agua del río Chubut, variando el tiempo según el método científico adoptado.

Pero a poco de cumplirse un año de la desaparición y muerte de Maldonado -la causa aún está caratulada “desaparición forzada”-, una nueva y minuciosa mirada a las 104 páginas del informe final de la autopsia introdujo nuevos elementos para el análisis. Y con ellos, algunas contradicciones.

La revisión del documento estuvo a cargo del instituto que dirige el Licenciado en Criminalística Enrique Prueger y tuvo dos etapas: una en laboratorio y la segunda, de comprobación de fenómenos, en campo.

Una de las profesionales actuantes en la pericia forense es la especialista Leticia Povilauskas, licenciada en Geología y Palinología, a quien se le encomendó el estudio de las prendas de Maldonado y su relación con el entorno vegetal de la zona del río Chubut.

Povilauskas analizó el pantalón, pullover, chalina, calzoncillo, medias y suelas de los borceguíes que llevaba puestos Maldonado el día de la represión de la Gendarmería en Cushamen.

En las prendas se hallaron granos de polen pertenecientes a Cupresaseae, coníferas que forman parte de la vegetación de zonas boscosas de la Patagonia, distribuidas por el cordón montañoso de Los Andes hasta los 2 mil metros sobre el nivel del mar, en suelos áridos y con residus volcánicos. También presentaba granos de polen de sauces, como los existentes en el río Chubut.

Sin embargo Povilauskas, en la conclusión y como punto “muy importante”, señaló que “bajo ningún punto de vista los granos de polen encontrados en las muestras periciadas, puedan permanecer adheridos a las prendas anteriormente citadas, sumergidas en el lugar del hecho descripto por un período de tiempo prolongado, teniendo en cuenta la mínima velocidad que pueda tener la corriente de flujo en el  del río, la energía presente en el medio acuático y la cantidad de oxígeno removido en el lecho. Todas estas condiciones hacen que el polen se desprenda fácilmente de las ropas, sobre todo en materiales de nylon tipo impermeable como es el caso del pantalón, en el cual se detectó gran cantidad de palinomorfos. Lo que significa que en un lapso de tiempo no mayor a 20 – 30 días, no estaríamos en presencia de granos adheridos a las ropas…”.

El punto reviste especial importancia. Si la palinóloga determina que los granos de polen desaparecen en no más de 20 ó 30 días en un medio acuoso ¿cómo fue posible haberlos hallado después de 73 días?. Para Prueger es un “dato científico contundente, que no fue tenido en cuenta a la hora de confeccionar el informe final”.

En orden de importancia, marcó otro ítem de la autopsia que también pone en crisis la afirmación de que el cuerpo permaneció más de 73 días en el agua.

Existen tablas específicas, elaboradas en base a la experimentacón, que se utilizan según el criterio del perito, que relacionan directamente la temperatura del agua con la permanencia del cuerpo en el medio acuoso y el fenómeno cadavérico que se produce.

“En primer lugar, no se tomó la temperatura promedio del agua en el período entre que desaparece y aparece Maldonado; los peritos utilizaron los valores más bajos de T° del periodo (3.2° y 3.9°, según Recursos Hídricos de Chubut) debiendo haber utilizado el valor promedio de temperatura, cuyo valor es de 6,27°, de acuerdo con los registros oficiales.  Cambiando notablemente la interpretación de las tablas utilizadas (REH y MADEA) arrojando un tiempo de exposición del cadáver bajo esas condiciones, significativamente menor (según la tabla de REH con una T° de aproximadamente 6°: cerebro reblandecido, entre 14 y 16 días de exposición; cabellos desprendidos 10 ó 12 días; uñas sueltas 16 días; formación de colgajos en la piel macerada y epidermis desprendida a los 16 días; cadáver hinchado a los 10 días. Considerando la temperatura del agua del 09/08/2017, del 20/08/2017, y del 28/10/2017, la temperatura promedio fue de 6.27°”, explicó Prueger en el trabajo de revisión de la autopsia.

Por último “hicimos la experimentación en el lugar del hallazgo del cadáver. Introdujimos un kilogramo de carne en el agua; fuimos verificando la degradación parcial semana a semana, con peso y fotografías, para determinar el accionar de la fauna ictícola y carroñera que, el mismo informe de autopsia, afirma que hay en ese lugar. En 40 días, ese trozo de carne se redujo casi a la mitad producto de peces depredadores y alimañas”.

Explicó que según la pericia de autopsia, el cuerpo de Maldonado presentaba lesiones “ubicada debajo del pabellón auricular derecho sobre la rama montante del maxilar inferior, con pérdida de tejidos blandos, es compatible con mordidas de depredadores. En la lesión post mortem ubicada en la región frontal izquierda, se pudo apreciar las marcas dentarias de caninos e incisivos del maxilar superior de depredador carroñero mediano; con una marca lineal en la tabla externa del tejido óseo frontal. (Doctora Marta Maldonado)”.

“En síntesis, todos estos datos nos confirman que el cadáver de Santiago Maldonado no pudo haber estado en el agua los más de 73 días que dijeron los peritos”, concluyó Prueger.