por Pablo Matilla –

Luis Ernesto Nuñez nació en Buenos Aires, un 25 de agosto de 1901. Cursó sus estudios superiores en la Universidad de Buenos Aires y fue compañero de Ramón Carrillo y Arturo Humberto Illia, entre otros.

Núñez finalizó sus estudios universitarios en 1930 y tomó contacto con el doctor Sussini, por aquel entonces director del Departamento Nacional de Higiene, quien le dejó en claro que no había trabajo; excepto “en un pueblito perdido de la cordillera” (San Martín de los Andes) por pedido de una Asociación de Beneficencia.

No era tiempo de elegir demasiado, había que comenzar la carrera profesional y Núñez llegó a nuestro joven poblado un 14 de febrero de 1932, pleno verano cordillerano. Era el primer médico civil argentino en llegar; unos años antes se había afincado el médico alemán Rodolfo Koessler. La jurisdicción en la que debía trabajar abarcaba desde Bariloche hasta Aluminé (da cierta sensación de temor imaginar
cómo cubrir aquella enorme geografía en esos tiempos). La Asociación de Beneficencia colaboró para instalar una sala de primeros auxilios y pagar los servicios al joven médico por la atención de la comunidad.

Un hecho no menor, que marcaría la vida del médico, es que aprovechando un viaje del doctor Núñez a Buenos Aires, Zulema Acuña, joven maestra que había llegado para trabajar en su profesión de la ciudad más importante del país, le hizo un encargo para su hermana Raquel que vivía en Villa Devoto. El encargo llegó, pero además Ernesto y Raquel se enamoraron y se casaron el 14 de junio de 1934 en Buenos Aires; enseguida volvieron a San Martín de los Andes, en un largo viaje en tren hasta Zapala
y desde allí siguieron en un camión de Correos -con una escala para atender un paciente en un paraje rural- hasta llegar a la pequeña aldea a orillas del Lacar.

Los Núñez construyeron su casa en la calle Coronel Díaz, entre San Martín y General Roca, construcción que perdura y es habitada por uno de los nietos de aquel médico.
Toda esa manzana fue de la familia, y cuando las hijas de Núñez tuvieron que cursar los estudios de nivel medio, la familia se desprendió de diferentes lotes para poder solventar los gastos que demandaba mandar a un hijo tan lejos para poder realizar su carrera profesional, aquella que les daría las herramientas para su futuro laboral.

Nieves, una de las tres hijas del doctor Núñez, tiene recuerdos muy presentes de su infancia: “yo recuerdo que en casa no comíamos casi nunca todos juntos, papá no tenía horario, no existía esto de consultorio de tal hora a tal hora; podía estar y salir en cualquier momento a atender un paciente a su casa o al campo. Si era acá cerca iba a pie, si era lejos a caballo”.
“En casa las comidas no eran demasiado elaboradas, eran minutas, algo rápido, porque mi padre siempre tenía que ver a alguien y si le tocaba salir de noche en aquel momento no había luz, por lo que tomaba una especie de bastón y la linterna y se iba”, explicó Nieves.

En cuanto al viejo Hospital, construido con el aporte de Parques Nacionales y diseño del arquitecto Bustillo (contiguo al kiosco y donde permanecen los rotantes), la familia vivió un tiempo en la parte superior que era el lugar para el director, hasta que tuvo la casa familiar que hoy es una construcción realmente llamativa en medio del centro sanmartinense.

Una anécdota, entre tantas que puede describir lo que era la labor de un médico en la cordillera, lo describe la hija de Núñez de la siguiente manera: “previo a cualquier fecha patria, papá ponía todo su instrumental a hervir, era la forma que se esterilizaba en aquella época. Y sabés porque hacía eso ?, porque en aquel momento cuando había actos o fiestas, se producían grescas y lesionados y papá tenía mucho trabajo. Por eso tomaba los recaudos con tiempo”.

Continuando con su trabajo, en 1950 y a instancias de una iniciativa del Dr. Ramón Carrillo, se crearon diversas direcciones generales de sanidad en el país, entre las que se encontraba la Sur del Territorio Nacional de Neuquén. La número 4 con asiento en San Martín de los Andes, quedó a cargo del doctor Núñez.

Unos años más tarde, Núñez pidió su retiro luego de más de 20 años de labor al frente del servicio público de salud, dedicándose a la práctica médica en el ámbito privado, hasta su fallecimiento en el año 1968.

Fuente y fotos: Pablo Matilla – Preensa Hospital Ramón Carrillo