por Alejandra Dandan –

Resistí, dice Milagro. Y es lo primero que dice. Al lado está su hija Claudia, todavía en estado de alerta, esta vez por los operativos de la mañana ordenados por el juez en la casa-cárcel, antes del traslado. Milagro conoció la noticia el sábado al mediodía. Hasta entonces mantuvo la huelga de hambre por décimo día consecutivo. “Tomé una sopita cuando salí –dice–,  recién levanté la huelga cuando me trajeron firmada la orden del juez, cuando me comunicaron que venía para acá, recién ahí levanté la huelga. No quería dejarla hasta que me hicieran firmar que iban a sacarme. Una vez que firmé, me trajeron a las dos o tres horas”.

Pullen Llermanos representa lo que significa la Justicia en Jujuy, dice la jefa de la Túpac Amaru que es como que se atraganta con las palabras, desesperada por hablar. “Y digo eso porque representa a la Justicia que depende de Gerardo Morales, que es el único patrón de estancia. Decide sobre la vida y la libertad de los otros. Y digo la vida porque con el argumento de cuidar mi vida, me llevó a Salta, a un lugar en el que me pusieron en una pieza aislada, donde no tenía contacto con nadie, donde no podía salir al patio. Recién cuando el Comité (por la Libertad) hizo una conferencia de prensa para denunciar eso como torturas, me dejaron salir dos horas al patio, pero tenía que estar sola, sin contacto con la población detenida: si eso es cuidarme la vida, me imagino lo que será cuando me la quieran arruinar”.

Milagro Sala volvió a la casa cárcel de El Carmen convertida en fortaleza militar. El juez Pablo Pullén Llermanos firmó el traslado el viernes, a regañadientes después de tener arriba de su escritorio durante 24 horas la orden para sacarla de la cárcel. Pullén se transformó en el hombre que decidió calzarse personalmente el brazo ejecutor del hostigamiento contra la jefa de Túpac. La Corte Suprema de Justicia de la Nación había enviado la orden de traslado a Jujuy el día martes, una resolución que decía expresamente que debía ser cumplida con carácter urgente al considerar que estaba en riesgo la vida, tal como lo había dicho en diciembre. Y tal como lo sostuvo la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El mismo martes la Corte envió la orden al Superior Tribunal de Justicia de Jujuy. El miércoles hubo silencio. El jueves, el Superior Tribunal le bajó la orden a Pullén para que la ejecutara. Pullén sin embargo esperó. En diálogo con los medios locales llegó a decir que no entendía qué decía la Corte. Y tuvieron que pasar 48 horas más para que Milagro volviera a pisar el pasto de esa casa, que a pesar del alambrado, de las cámaras de vigilancia y de los retentes de la Gendarmería, logró, de nuevo, permitirle reír.

“Yo creo que hoy acá se sigue incumpliendo la orden de la Corte”, dice Milagro, que en los últimos días, con esa huelga de hambre, decidió volver a defenderse por sí misma. “Y digo incumplió porque la Corte le dice que debo ir al lugar donde he vivido, que es la casa de Cuyaya, y no acá, donde tengo una tercera prisión. Porque la primera la tuve en el Alto Comedero, la segunda en El Carmen, después en Güemes: un entrevero de lugares porque me pasean por todos lados de acuerdo a cómo se levanten Pullén y Morales. Y eso es para tapar lo que le pasa a la gente, porque Macri estuvo estos días en la Quiaca y los compañeros lo sacaron, no le dejaron hacer el acto y en Tilcara pasó lo mismo. Y no les pasó en Purmamarca porque está lleno de radicales”.

— ¿Qué pasó en esos lugares?

— Por lo que nos cuentan, no pudo hacer el acto en la Quiaca, ni en Tilcara. Y después se fue a Purmamarca. Al parecer, en la Quiaca y en Tilcara lo escracharon.

Milagro habla del paso de Mauricio Macri por Jujuy del último viernes. El gobierno había organizado dos paradas oficiales. Un en la Quiaca con un paso por Tilcara para el lanzamiento oficial del Operativo Escudo Norte con el desembarco del Ejército en las zonas de frontera. Y otro para anunciar la prueba piloto de un test de hipoacusia. El segundo acto se hizo en Purmamarca pero el primero se trasladó de La Quiaca a Huacalera por las protestas, según consignó El Tribuno de Jujuy.

Durante las primeras horas en la casa – cárcel, el Comité por la Libertad de Milagro difundió la resolución de Pullén. Son tres páginas que tiene varios problemas muy graves. No sólo porque incumple con el traslado a la casa ubicada en el centro de San Salvador. Ni tampoco porque vuelve a repetir medidas de seguridad extremas que no tienen los detenidos por crímenes de lesa humanidad. Sino porque otra vez, volvió a apretar el torniquete donde el ingenio le permitió encontrar una nueva zona para profundizar el mal.

A la mañana temprano ordenó una inspección “minuciosa” en la vivienda, con habilitación de allanamiento si los moradores se hubiesen opuesto. La medida se dispuso “a los efectos de descartar la existencia de elementos y/o sustancias que pudieran representar algún riesgo para la salud o seguridad de la encartada”. En cumplimiento de esa decisión, El Carmen se llenó de brigadas anti-todo, como las definió la hija de Milagro: pasaron brigadas anti-explosivos y anti-drogas y perros para repetir la puesta escenográfica en clave de Chapo Guzmán. En ese avance, se llevaron las medicaciones de Raúl Noro, el esposo de Milagro, hombre de más de 70 años de edad, que de esa manera se quedó sin las medicinas en el contexto de un fin de semana largo con la obligación de tener que buscar a su médico de cabecera para poder recuperarlas.

El punto más delicado, sin embargo no fue ese: Pullén decidió impedirle a Milagro que sea atenida por profesionales de la salud que no estén matriculados en la provincia. No puso los nombres, pero el Comité entendió rápidamente el contenido: en realidad se trata de un orden destinada a prohíbir la intervención del equipo médico que seguía el tratamiento de Milagro, compuesto por Daniel Gollán, Mario Burgos, Jorge Rachid y Nicolás Keplak.

Milagro a la tarde ya lo sabía. Y sabía que eso significaba también quedarse sin sus médicos porque conseguir una matricula para trabajar en la provincia puede demorar seis meses.

¿Por qué tanto odio? ¿Tenés alguna explicación?

Una vez, le pedí una audiencia –a Pullén Llermanos, dice Milagro– .Y ahí le pregunté por eso mismo: por qué tanta violencia de género contra mi persona. Y él me respondió: por culpa suya, está detenido mi mejor amigo. ¿Cómo?, dije yo. Me dijo que por culpa de las marchas y esas cosas, lo habían llevado a juicio. Cuando le pregunté quién era, me dijo que era un militar, chofer, me dijo que no había visto nada, que estaba por las causas de la dictadura. Y me dijo: y eso, por culpa de usted, nunca hizo nada. Ese día, cuando me terminó de decir eso, me levanté y me fui: ¿qué voy a poder seguir hablando?

 

Fuente y foto: El Cohete a la Luna