por Héctor Mauriño –

Como ocurrió en el 2015, el MPN abriga intenciones de adelantar las internas para definir el candidato a gobernador para el 2019. Nadie habla públicamente del tema, pero es un hecho que se realizarían hacia finales de noviembre o a más tardar los primeros días de diciembre. El objetivo hoy como ayer, es claro y sencillo: estar en condiciones de hacer las elecciones provinciales en marzo o abril del año próximo, recontra temprano y bien separadas de las nacionales.

Son muchos los motivos por los cuales el oficialismo sapa-gutierrista se inclina por esta estrategia, pero entre los principales se cuenta la tradicional necesidad de reservar a un partido de distrito como es el MPN de los avatares de una elección como la nacional, en la que su influencia es muy relativa.

Pero también pesan el equilibrio de fuerzas favorables de que goza el grupo gobernante en la actualidad -las finanzas provinciales están en un buen momento y el electorado provincial vota gestión-, y la preocupación por evitar que un rápido deterioro de la situación nacional -algo nada difícil en medio del actual descalabro económico y social provocado por el macrismo- lo termine por arrastrar.

No es casual tampoco, en ese contexto, que el principal eslogan de la propaganda oficial sea “Neuquén, la mejor provincia”, un mensaje desprovisto de contenido político o ideológico, desodorizado e insípido, que apela al pragmatismo de la gente al ignorar la entidad “Nación” y reforzar el ‘efecto isla’.

Otro motivo para adelantar las elecciones -hoy como ayer- es el escenario interno del partido gobernante. En el 2015 se trató de cerrarle el paso a un eventual retorno de Sobisch, en aquella oportunidad aliado con Pereyra, que después de derrotar a la vice Pechen en la interna para senadores de 2013 se había convertido en el principal enemigo interno del sapagismo.

Esta vez, se trata de aplastar a un nuevo adversario que, para colmo de males, es astilla del mismo palo: el vice díscolo Rolando Figueroa. Para llevar adelante este cometido, Sapag tuvo que hacerse gárgaras y abrazarse con Pereyra, cuestión de dejar a “Rolando” navegando en solitario frente al enorme aparato del partido-Estado.

Las gárgaras deben haber sido mutuas, porque Pereyra también contuvo su encono que data de cuando Sapag le devolvió la gentileza de la “interna sucia” y -según denunció oportunamente el petrosenador- mandó a sus huestes a votar por el candidato del Frente para la Victoria, Marcelo Fuentes.

No ha trascendido ningún acuerdo entre ellos, pero para que Pereyra se tragara su bronca, abandonara su temprano auspicio a la candidatura de Figueroa y se abrazara con Sapag como lo hizo en el acto donde se proclamó a Gutiérrez, algo debe haber ocurrido en el medio, acaso la confirmación de que puede estar tranquilo porque nadie se opondrá a que continúe en su banca de senador otros seis años más.

Así las cosas nadie debería extrañarse si Figueroa, jugado como está, abandona su estrategia inicial de evitar la interna contra el aparato en la expectativa de que Sapag le otorgue una dispensa y lo unja candidato a gobernador con el dedo.

Como está visto que tal cosa no ocurrió ni ocurrirá, lo más probable es que “el Rolo” termine por entrarle a la interna como retador del candidato del oficialismo Azul, el gobernador Omar Gutiérrez. Después de todo si no llegara a ganar, igual se alzaría con un cierto capital político que con seguridad le podría ser útil para seguir juntando masa crítica de cara al futuro.

También, por qué no decirlo, para reclamar algún premio consuelo que le permita llegar entero al 2023. Nunca se sabe lo que puede ocurrir, y un cargo personal y acaso contar con algún diputado, pueden ser de ayuda para un hombre ambicioso que quiere ‘llegar’. Y aunque nada de esto funcione, al menos podrá acumular cierto poder disuasivo, al fin y al cabo Sapag y Gutiérrez sabrán perfectamente dónde les aprieta el zapato.

Después de todo, el viejo lema del MPN “el que gana gobierna y el que pierde acompaña” se complementa con uno más pícaro que reza “no hay que olvidarse de mandar la ambulancia a recoger a los heridos”, porque ya se sabe, nunca falta alguna gallina que termina poniendo los huevos en la canasta del vecino.

Fuente y foto: Va Con Firma