por Ernesto Rufino –

Hay un resurgimiento de los espectros que ya eran viejos en el ’55. Toda clase de trogloditas emiten en continuado sartas de intolerancias comunes hasta volverlas odios irracionales. Lo que horroriza un poco es que la estupidez sea fomentada tan abiertamente. No debería quedar mucho margen para seguir creyéndonos los más vivos del planeta.

Enanos echecopares gritan a lo macho sus mandatos paternos infantiles. Sus gruñidos apenas se oyen bajo el creciente estruendo de ollas vacías y puteadas llenas.

Es necesario manejarse con cuidado: la venia oficial para que el fascismo argento se suelte lo dice todo. Estos sí que son lo mismo.

Como hace más de doscientos años, como siempre que pueden, las mil familias que animan la elite portuaria del contrabando & la fuga, y plantan sus raíces en un campo esclavista y evasor, sacan a relucir su interés pro foráneo.

Pareciera que nunca hubiesen bajado de los barcos más que para cargarse algún que otro tesoro o bien transable, en plan conquistador. Si hasta las tierras propiamente dichas de este país generoso fueron y son así tomadas como mercancía para su correspondiente reparto y enajenación.

En tan jugosa carneada se da la casualidad que participan, cortan y pinchan un reconocible grupete de estudios, clubes y runflas de leguleyos muy afectos a la platería inglesa, por decirlo así.

Es tal su visible apuro que en estos días vuelve a ponerse en evidencia, como en cada crisis que su barbarie provoca.

Esta violencia que alientan noche y día, este coro de disparates y mentiras que propalan por todos los medios, esta prepotencia con que quieren llevarnos puestos a todos, esta catastrófica ineptitud que exhiben sin pudor se termina en el momento en que decís basta. Hasta acá.

Este gobierno no gobierna.

Sólo cumple la función de entregar porciones fabulosas de la renta nacional, del capital sólido y simbólico, de un orgulloso país soberano,  a un mercado desquiciado y sin rostro.

Hasta acá. No compres más mentiras. No dejes que te hagan odiar a nadie. No entres en provocaciones. Sé coherente, tranquilo, firme. Se trata de evitar males mayores hasta que se cumpla el mandato y por los mismos medios sacarlos limpiamente de la cancha.

 

Ilustración: Rode Gekleurde