Ernesto Rufino

Acerca del autor Ernesto Rufino

Soy un viajero nocturno. He sido apostrofado por unos y otros, se me dieron nombres que a los buenos pueblos sonasen a espanto, a horror, a oscuridad maligna. Se me llamó concón, se me llamó ave de mal agüero, se me describió como un bicho mismo de los peores infiernos. Y sí. De ahí es que vengo. Los sabihondos me recortan como un remoto pariente de la familia Strigidae, y la verdad es que he sabido ser una de esas rarísimas criaturas que se mueven en la noche. Pues bien, ha sido esta condición de nocturnidad la que mejor me ha cubierto, pues sólo puedo ser visto cuando el sol se oculta. Durante las horas del día gozo de algo parecido a la invisibilidad perfecta.